Pelear en medio de una crisis empeora la situación e impide alcanzar las mejores soluciones.

El Consejo de Gobierno debe de actuar en todo momento como un equipo y una caja de análisis de las propuestas de sus miembros. El señor Presidente debe de orientar las mayorías que mejor resuelvan los entuertos de Costa Rica

Se han producido unas cuantas renuncias de ministros y otras autoridades. Cambiar jinete a medio río muchas veces nos lleva a sustituir un buen jinete por otro que no es tan adecuado,  conservando la vieja cabalgadura. Puedo creer que los que renunciaron o fueron destituidos no eran compatibles con el resto.  Lo que me cuesta entender es que estas renuncias no se hayan detenido y produzcan que los buenos se vayan, su experiencia se pierda, el problema se agudice y el país se hunda en sus dificultades de salud y de economía.

La vida del ser humano es el valor supremo. El individuo no es un servidor del estado, el estado es el servidor de la persona que es el centro de todo el sistema económico y político. La vida en todas sus manifestaciones a partir de la concepción es central al  sistema que el país ha adoptado desde hace mucho tiempo.

La salud debe de ser defendida. La CCSS debe de ser fortalecida. Es claro que esto pasa por el fortalecimiento de la economía. Para pagar la CCSS, para preservar la salud de los costarricenses se requiere que la economía esté fuerte, genere y recaude impuestos y cargas sociales a las planillas que paguen por los servicios del estado y de la estructura nacional de salud.

Los salarios de las personas son vitales para impedir el hambre de las familias. Los aportes patronales y obreros son indispensables para mantener la CCSS caminando. El sistema de pensiones de la CCSS es de reparto y si no hay aportes a invalidez, vejez y muerte, las pensiones gastarán su reserva y será imposible pagarlas a quienes ya no podemos trabajar.

Grave error se comete con el plan de pedir si no se puede pagar esa deuda, porque se sabe de antemano que el flujo de caja no da para pagar intereses y amortización, con la recaudación presente y las condiciones de refinanciamiento del mercado internacional. Las deudas del sector público han llegado al 70% del PIB.

El país no puede dejar de hacer una profunda reforma del estado. El país no puede dejar de sustituir el gasto ordinario del estado por el extraordinario de la pandemia.

Todos los ministros deben de sostener la línea y mantenerse en sus puestos hasta resolver los problemas.

La patria siempre es primero.

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