Negligencia hacia las personas adultas mayores
Una persona adulta mayor puede sufrir violencia cuando quienes deben cuidarla desatienden sus necesidades. A esta forma de maltrato se le llama negligencia.
Puede ocurrir cuando esa persona no recibe alimentación suficiente, ayuda con su higiene, los medicamentos indicados o atención médica que necesita. También cuando permanece en condiciones inseguras pese a requerir apoyo.
Pero ojo, no debemos confundir el respeto a su independencia con dejarla sin asistencia. La ayuda debe responder a sus necesidades y tomar en cuenta sus decisiones.
Para prevenir la negligencia hacia las personas adultas mayores, la familia puede organizar responsabilidades: quién acompaña a las citas, quién consigue los alimentos y quién verifica que los cuidados acordados se cumplan.
Quien cuida también necesita descanso, orientación y apoyo. Reconocer el cansancio permite buscar soluciones antes de que la atención se deteriore.
Si observa señales de desatención, converse con la persona adulta mayor y busque ayuda.
Cuidar exige presencia, organización y compromiso. Una visita no sustituye el apoyo cotidiano que alguien necesita para vivir con seguridad y dignidad.
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