Mamá advierte en noviazgo

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Mamá advierte en noviazgo
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Las madres que han trabajado la confianza en la relación con  sus hijas  desde niñas,  son las que han podido advertirles en sus primeros noviazgos, los riesgos de mantener una relación con un muchacho que presenta conductas agresivas y peligrosas. Las jóvenes pueden hacer preguntas tales como; ¿es normal que mi novio no me dé permiso de salir con mis amigas o amigos a reuniones de la universidad?

Mi novio dice que no confia en mí,  y por eso pasa llamándome y  me exige que tome fotos en el celular para confirmar si es verdad lo que le digo. ¿Mamá, acaso esto es normal o qué tengo que hacer? Se preguntan una y otra vez, las jóvenes confundidas en una relación.

Una de las primeras reacciones de la joven  novia, ante los mandatos, manipulaciones u órdenes de un novio así, es tratar de “hacerlo mejor”.  Le hacen caso inocentemente pensando en corregirse para no teminar la relación por sentirse muy enamoradas.

Es ahí donde una mamá como mujer emocionalmente sana debe explicar que eso no es amor desde ningún punta de vista. Las exigencias no son amor. Son inseguridad, a veces narcicismo y muchas otras maldad, posesión y poder.

Hay que explicarles a sus hijas que éstas son señales peligrosas y muy claras de un posible perpetrador.

Advertir que de no parar, poner límites o irse de la relación con el paso del tiempo terminará por perder su autoestima, si continúa sumisa a mandatos irracionales de un novio controlador y celoso.

Será más difícil romper el círculo de violencia.

Otro mito nefasto es creer que “mi novio cambiará”,  “Ya hablé con él”, o “Me lo prometió”.

Deben saber con toda seguridad que quien es violento en la adolescencia y se le refueza, nunca cambiará.

Al contrario exigirá más,  y se enojará más de no ser la mujer obediente en la fantasía de un muchacho tradicional  al machismo patriacal represor.

El maltrato suele comenzar con conductas de abuso psicológico, difíciles de identificar porque están enmascaradas en apariencia de cariño y afecto.

Sin embargo, son comportamientos restrictivos y controladores. Van socavando la capacidad de decisión y autonomía de las mujeres. 

La censura en su manera de vestir, en sus amistades, sus horarios, son algunos ejemplos.

Por eso, aunque una hija se enoje, es importante que usted mamá, si es consciente de esta relación nociva, la advierta, y prevenga con fuerza para no tener que lamentar un final catastrófico a nivel físico y emocional.

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