Los rostros detrás del coronavirus

Enfermeros, enfermeras y médicos en primera línea. Un personal de lujo al servicio de la salud… ellos son esos primeros rostros que debemos destacar en el combate que ha hecho Costa Rica al COVID-19.

Sería interminable realizar una lista para destacar otros rostros de nuestra realidad, donde hay personal de tránsito y policías, solo por citar dos ejemplos de rostros que mantienen el orden y las regulaciones emanadas por el gobierno.

Estamos ante un mal que, en todo el mundo, aún se investigan causas, formas de combatirlo y desde luego una vacuna. Pero, Costa Rica lo ha hecho bien, el gobierno ha tomado las medidas a su alcance. Sin saber cuándo terminará esto, hay una gran primera parte de combate a la pandemia que, en términos de salud, se debe destacar.

Hay rostros históricos detrás de esa institucionalidad de más de setenta años que tuvieron la visión inigualable de crear entidades como la Caja Costarricense de Seguro Social, de invertir en educación, de pensar en una legislación laboral basada en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y otra serie de fundamentos que constituyeron nuestro país.

Por algunos años, un sector de la clase política hizo pensar que el modelo estaba desgastado y desprestigiado, alentada esta percepción por algunos medios de comunicación, perdiendo hasta la confianza de gran parte de la población.

Desde luego, hechos como el aumento de la desigualdad, la pobreza y el desempleo en un modelo que se enmarca en los últimos 25 años, no han estado bien. Eso se desvía de la ruta marcada en una de las décadas más difíciles para la humanidad como fue la de los 40’. Costa Rica debe cimentarse de nuevo sobre esas bases.

Otros rostros en esta pandemia son los de personas que han acatado las medidas y han sacrificado muchísimo para adaptarse a las nuevas condiciones que supone esta enfermedad.

Hay rostros que han perdido el trabajo, rostros en pobreza, con hambre. Describir la cantidad de rostros que han sufrido por esta pandemia también sería interminable. A esos rostros no debemos olvidarlos. Hay que trabajar por ellos.

Y hay otro rostro que en Costa Rica no podemos obviar, aunque ciertas ideologías lo quieran borrar, es el rostro de Dios presente en nuestra nación.

En momentos en que el mundo se ha visto frágil y en que la humanidad vive la incertidumbre, esta es una maravillosa oportunidad para volvernos a ese rostro de Dios… no olvidemos que “el hombre propone y Dios dispone”. Como reza la misma sabiduría popular, son momentos para recordar aquel refrán “a Dios rogando y con el mazo dando”, si queremos salir adelante.

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