Los flagelantes

En el siglo XIV, del año 1347 al año 1350, la peste negra asoló toda Europa y a raíz de esta pandemia, aparecieron los flagelantes. Estos eran individuos que pasaban de pueblo en pueblo por todo Europa, auto torturándose con látigos para expiar los pecados ajenos a cambio de algo de dinero y comida, garantizándole a los pobladores que haciendo esto, alejarían los pecados y la peste bubónica de su pueblo.

Por supuesto que aquello se convirtió en un gran negocio, hasta que el Papa Clemente VI los prohibió como un movimiento herético.

Una placida tarde, en mi oficina del Hospital San Vicente de Paúl, entró una llamada del Consulado de Estados Unidos en Costa Rica, para avisarme que desde San Diego, California, venía un avión ambulancia con dos intensivistas y dos enfermeros para llevarse a un ciudadano de ese país que teníamos en la Unidad de Cuidados Intensivos. Después de consultar con el Doctor Valverde Giménez, Director de esa Unidad, me dijo que el paciente  no podía moverse y que si se desconectaba no llegaba ni a la puerta de salida vivo.

Al informarle al Consulado de tal situación me respondieron que ni pensarlo. Para mis adentros pensé que seguramente los médicos foráneos se imaginaban que el pobre paciente estaba en un cuartucho con las gallinas y los chanchos pasándole por debajo de la cama pero para su sorpresa, después de ver las condiciones en que estaba siendo atendido, con los mejores equipos y tratamientos, desistieron del propósito inicial y decidieron esperar a que el paciente se recuperara para poder hacer el viaje.

La pandemia en estos días de Covid 19, nos ha permitido conocer la calidad de nuestros trabajadores de la salud, quienes, día a día, luchan contra la enfermedad en las trincheras de la primera línea de fuego, con riesgo incluso de su propia vida, así como, de la calidad de nuestra seguridad social. 57.500 servidores públicos, que día a día luchan contra la enfermedad y la muerte.

Gracias a aquellos que dieron origen a la creación maravillosa de la Caja Costarricense del Seguro Social, aunque como en todo, hoy en día aparecieron también, unos flagelantes modernos, que descubrieron que las tragedias humanas pueden resultar un buen negocio sobre todo conociendo que en este caso que el virus del COVID 19, se parece a unas hermosas y sabrosas ubres.

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