Lo verdaderamente importante y el virus de la prisa

Panorama Digital
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Lo verdaderamente importante y el virus de la prisa
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En una sociedad marcada por la prisa, donde corremos sin parar desenfrenadamente contra el reloj,  es necesario aprender a hacer pausas ya que la vida nos pasa de frente sin tiempo para detenernos a mirarla,  vivimos acelerados, minuto a minuto, día a día, queriendo  hacer muchas cosas a la vez, una vida en forma instantánea; si bien es cierto las exigencias actuales demandan eficiencia y prontos resultados también es importante aprender a desconectarnos y  entender la diferencia de cuando debemos apresurar y de cuando debemos hacer una pausa.

Es esencial utilizar la tecnología de forma inteligente, nadie duda de las bondades de la tecnología, cuyos avances en muchos ámbitos han permitido un mayor desarrollo y efectividad; más aún, ha quedado demostrado su impacto positivo como gran aliado  en la  pandemia provocada por el COVID 19.

La conectividad a internet y el uso de las redes sociales se ha incrementado notablemente en medio de esta emergencia sanitaria, no obstante como todo en esta vida requiere de equilibrio. Un estudio realizado por de HMD Global da cuenta en sus hallazgos, que dependemos tanto de nuestros teléfonos que los tocamos en promedio 142 veces al día y pasamos 18 horas y 12 minutos a la semana viendo la pantalla  lo que ha derivado en a nomofobia es decir fobia a estar sin el  móvil, un miedo irracional que sienten algunas personas cuando algo les impide interaccionar con su celular, lo que provoca estrés y prisa por revisarlo continuamente.

 ¿Es eso realmente necesario?  Y lo más importante: ¿Qué dejamos de mirar en ese tiempo donde la vida continúa su curso?

Carl Honoré, nacido en Escocia y periodista canadiense, autor del libro “Elogio de la lentitud”, sostiene en su escrito, que el ritmo atolondrado de la vida actual y lo que  denomina como el virus de la prisa, nos lleva a dedicar nuestras energías hacia metas que nos hacen olvidar las cosas verdaderamente importantes, a su vez, que recomienda actitudes para una vida más plena como por ejemplo:

Dormir un mínimo de siete horas, para recuperar las fuerzas, trabajar y producir con calma y calidad y con horarios sanos, pensar, cocer las ideas a fuego lento para asegurarnos su éxito, tratar a los hijos como personas en lugar de productos o proyectos, y esperar, ya que la  paciencia es clave para poder gozar en su momento,    en la vida las decisiones más importantes suelen ser el resultado de meditaciones muy largas”.

Ciertamente el virus de la prisa se está apoderando del mundo, no permitamos que   esa carrera desenfrenada nos impida mirar lo que de verdad importa.