La actual crisis debe ser abordada con propuestas integrales, visionarias e inteligentes

Es de urgente necesidad para el país de todos nosotros, que la solución a esta crisis no sea politizada electoralmente por los partidos políticos contendientes.

Es urgente e indispensable la construcción de una agenda nacional, un proyecto político de estado, en el que participen todos y todos sean escuchados y atendidos, de tal manera, que el pacto social tenga solución de continuidad.

Uno de los problemas más serios que ha enfrentado el país, por muchos años, ha sido la estrategia política de algunos de desintegrar. El país dividido hasta sus raíces sostiene posiciones diversas y dogmáticas a ultranza.

Los mensajeros se destruyen para que su mensaje no llegue. La polarización ha evitado que la gran familia costarricense actúe unida como tal.

Los sindicatos y los empleados públicos han sido satanizados. Sería impensable en democracia que los sindicatos no sean el balance necesario para un armónico desarrollo institucional.

Es también absurdo satanizar a los productores de riqueza, a los emprendedores, a los independientes, tratándolos de ladrones y defraudadores, explotadores y despreciables. Sin empresas ni emprendedores no es posible dar empleo, pagar sueldos, recaudar impuestos y pagar aportes a las instituciones. Sin empresarios no hay factibilidad ni sostenibilidad del estado ni de sus instituciones. Estos son el otro elemento de equilibrio en una sociedad democrática.

Una sociedad libre y democrática es impensable sin estado, trabajadores organizados y sin empresa libre, sin iniciativa individual ni procesos institucionales para conducir los asuntos públicos.

¿Entonces por qué buscar verlos en todo momento como enemigos y no como lo que son, un elemento social complementario dentro del sistema?

Es de urgente necesidad establecer una agenda nacional en la que todos los grupos participen a pesar de la polarización y de las posicione encontradas esperables entre ellos.

El país no es de un grupo ni la democracia se basa en que un grupo aplaste a otro, que un grupo logre todo y los otros nada. La solución ni los problemas seriecísimos pueden ser objeto de politización electoral. El gobierno debe de convocar a todos los grupos, a los que más saben, para que sean parte del análisis y de las soluciones no adversarios buscando sangre.

No es monopolio de un grupo salvar al país o ejercer unilateralmente su opinión o soluciones. La democracia consiste, en que las mayorías toman decisiones siempre con representación de las minorías.

Si el país quiebra sin haber tomado opinión, consejo y solución a todos habrá violencia y destrucción.  El país y sus habitantes debemos siempre recordar que para que “yo” esté bien, todos tienen que estar bien en mi entorno. El país es de todos y todos deben ser llamados a contribuir a su progreso y prosperidad.

Los comentarios están cerrados.