Impuestos: Antes y después del COVID 19

En estos días y en medio de la crisis por la que atraviesa el país, se ha puesto de manifiesto, nuevamente, en el debate público el incrementar el IVA y crear nuevos impuestos, como medida para paliar la situación económica. 

Ciertamente la crisis sanitaria del Coronavirus está golpeando fuertemente la economía y las finanzas públicas del país, y del mundo en general, pero es necesario recordar que en el caso de Costa Rica, cuando llegó la crisis sanitaria ya teníamos importante indicadores económicos muy debilitados.

Hagamos hoy un breve viaje en el tiempo y de paso activamos la memoria: Corrían los últimos meses del año 2019 y principios del 2020 y los costarricenses recibíamos los datos de cifras y tres records históricos de esos que ningún país desea alcanzar:

1) Nos daban cuenta en esos meses, que los costarricenses habíamos alcanzado altísimos niveles de endeudamiento, afectando desde luego la capacidad crediticia y la calidad de vida.

2) Que habíamos obtenido uno de los mayores déficits fiscales de la historia, un 6.96% del producto interno bruto.

3) Que habíamos alcanzado el mayor índice desempleo del país de la última década con una impactante tasa de un 12,4%, correspondiendo para las mujeres un desempleo del 16.7%.

Antes del coronavirus ya la pobreza y la desigualdad se sentaban en la mesa de muchísimos costarricenses y aún hay más: si continuamos nuestro análisis, un poco más atrás, hacia abril del año 2018, fecha en la que Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico –OCDE- publicó el estudio económico de Costa Rica, donde nos señala la desigualdad en el ingreso y el importante porcentaje de pobreza que tenemos como país. En dicho informe se subrayan las desigualdades de género en el mercado laboral, la alta proporción de un 41% del empleo informal y además destacaba que la tasa de empleo estaba por debajo del promedio debido a la baja participación en el mercado laboral, y al alto desempleo.

La crisis del Coronavirus viene a agravar la ya precaria situación económica del país pues ha aumentado el número de desempleados, los cuales según declaraciones del Ministerio de Trabajo, se estima que 129.000 trabajadores quedaron sin empleo a causa del COVID19, adicionales los 304.000 que ya estaban desempleadas antes de la pandemia.

Con esta realidad económica y social pretender propiciar nuevos impuestos o aumentar los ya existentes, sería desconocer el impacto directo que estos tendrían en el costo de vida de los costarricenses y en el sector productivo, puesto que se restringe la capacidad de consumo, debilitando así la capacidad de reactivación productiva, consecuentemente, aumentando la ya muy preocupante cifra de desempleados y generando a la vez mayor pobreza e inequidad social para nuestro país.

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