Enseñar y guiar

Este 5 de octubre se celebró el Día Internacional del Docente. Desde la Comisión Costarricense de Cooperación con la UNESCO queremos rescatar la imagen de gran valor y la importancia de las funciones que siempre ha cumplido el educador. Hoy más que nunca, las características de la época en que vivimos, hacen que el papel de estos profesionales sea primordial para la población con la que trabajan, a saber, niñez y adolescencia.

En el país, hay alrededor de 70 mil maestros y profesores, todos ellos han de estar conscientes de que son un  modelo para nuestros niños y jóvenes, sobre todo si tomamos en cuenta que hay muchos caso en donde el único lugar sano con que ellos cuentan es el aula y la única persona en la que pueden confiar es en su docente.

Esta figura es y seguirá siendo para muchos estudiantes, ese faro que los guía a un lugar a salvo, por eso la importancia de que quienes estén dentro del aula sean los mejores, con sus valores bien sólidos y con un conocimiento basto de la población con que trabajan, para que puedan abordar y canalizar de forma adecuada las situaciones que se presentan con los menores.

El docente hoy no solo debe impartir conocimiento, ha de ser también  un facilitador de procesos y sobre todo, un guía para sus estudiantes. He aquí la misión de los casi 11 mil educadores que en nuestro país, se gradúan cada año.  Por eso, he insistido en que a los jóvenes y niños, no se les debe ver como uno más en aquella larga lista, cada uno de ellos es un ser independiente, con necesidades, con características propias,  quizás con muchos  deseos de ser escuchado.

Es muy probable que un estudiante de los más inquietos, los que decimos “mal portados”, solo esté llamando la atención, porque necesita cariño, quizás esa sea su forma de gritar por afecto. El aula fría ha de quedar en el pasado. Urgen nuevas políticas, son indispensables nuevos métodos de aprendizaje.  Cuando la vida en el aula, no solo sean  fórmulas difíciles de entender o grandes textos para memorizar, sino que sea el sitio donde se sientan cobijados, comprendidos y queridos, se acabará el miedo al estudio.

Tendrá que llegar  el momento en que la parte emocional sea involucrada en el programa, actualmente solo se da importancia a lo académico y lo numérico, pero  la educación socioemocional,  es también fundamental, es ver al estudiante como un todo: su desempeño, su avance y eso requiere incluso un cambio en los métodos de  evaluación. Gran reto tienen las universidades, los nuevos docentes que formen  deben saber cómo motivar en el aula a los estudiantes, dominar la tecnología, conocer bien las diferentes etapas del desarrollo y las características que tiene  población con que escogieron trabajar.

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