El valor del perdón y la libertad como derecho humano

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El valor del perdón y la libertad como derecho humano
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Hay muchas formas de definir el perdón, porque puede significar algo diferente para cada persona dependiendo de los valores y principios de vida que practica.

Sin embargo, el valor del perdón, por encima de nuestras creencias y asepciones, es una decisión voluntaria y consciente que nos libera de sentimientos negativos, como el rencor, el resentimiento, el enojo y el dolor. Es algo que ofrecemos a los demás y algo que aceptamos para nosotros mismos bajo nuestro más estricto e íntimo sentimiento de libertad.

Aprender a perdonar es el acto personal que nos podemos regalar, para mejorar nuestras condiciones de salud, para aumentar la autoestima, para alejarnos del apego a sucesos dolorosos del pasado.

El perdón, nos limpia de los asuntos inconclusos y cierra los episodios dolorosos que nos roban energía. Sin la práctica del perdón, seguiremos estancados en el círculo de vida de los vicios comunes.

Perdonarse y perdonar es una decisión para estar bien con uno mismo, antes que con los demás. El perdón a nosotros mismos es el proceso de aprender a amarnos y aceptarnos pase lo que pase.

Perdonar a los otros; padres, hijos, hermanos, pareja, amigos, vecinos o cualquier persona relacionada con nosotros, resulta fundamental para lograr nuestra paz interior y nos ofrece la oportunidad de sanar, tanto internamente como en nuestras relaciones.

Si perdonar es una decisión personal, entonces esto implica el uso del valor de nuestra libertad como derecho humano básico, que nos permite como ciudadanos, elegir lo que queremos hacer, con lo que nos han hecho otros y asumir la responsabilidad de dar respuesta a los hechos que nos hieren, cuando estos vienen de los demás.

Pero, hemos de tener muy claro, que perdonar no implica darle la razón al otro, significa liberarse de las ataduras de la amargura. Porque reitero el perdón es una decisión totalmente personal e independiente.

Perdonar no es darle la razón a quien nos causó daño, es que la vida se vuelve mucho más fácil cuando admitimos una disculpa que nunca llegó. Perdonar no es justificar al otro, Simplemente, el hecho de perdonar a la otra persona, tiene que ver más con la respuesta que nos demos nosotros mismos, ante lo que nos ha hecho la otra persona.

Perdonar tampoco es olvidar, pero no confundamos esto con el rencor, pues a veces si no perdonamos de verdad, de corazón entonces podemos albergar este oscuro sentimiento. Cuando perdonamos, a pesar que no olvidamos, sientimos una armonía interior que nos libera y nos hace sentir en paz con nosotros mismos.

 “…Perdonar es de valientes. Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar.”, Mahatma Gandhi.

Perdonar es un acto que te hace cerrar el pasado, para vivir un presente feliz.

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