El Ministerio de Educación debe ser rescatado

Cuando el Ministerio de Educación no logra cumplir su cometido de tener una educación fuerte y que cumpla en cuanto a calidad y profundidad, que sus programas de estudios sean capaces de formar a ciudadanos cuyos principios y valores cívicos, morales y espirituales, sean tales que se pueda confiar en esa formación, el futuro del pais está y estará seriamente comprometido.

La educación, ya se ha dicho hasta la saciedad, es el único camino para que un país salga adelante y enfrente los retos que está imponiendo la sociedad. Por más que se quiera buscar otra alternativa es y será la educación la única capaz de lograrlo.

Por eso es muy lamentable lo que viene ocurriendo con el Ministerio de Educación Pública. Los desaciertos se han venido dando uno tras otro, desde hace ya muchos años y lo sucedido últimamente con las pruebas FARO, con las vulgares e inconcebibles guías de educación sexual, nos demuestran el grado de irresponsabilidad y de decadencia al que ha llegado en el Ministerio de Educación.

Lo de las pruebas FARO y lo de educación sexual implica algo tan desastroso ,que requiere sanciones ejemplares y que se tomen ya, antes de que termine este desgobierno y se siga afectando al país.

Hay responsables. En primer lugar los distintos presidentes de la República, que han escogido para que sean Ministros de Educación a ilustres ignorantes de lo que es la educación. En segundo lugar, esos ilustres ignorantes que aceptaron un cargo para el que no estaban preparados.

En cuanto a esos nombramientos hemos venido de mal en peor. Incluso con el último nombrado, Steven González Cortés, su nombramiento fue rechazado por la Asociación Nacional de Empleados Públicos y Privados (ANEP) y la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE)  por no ser un educador de profesión. Será otro desastre. 

Pero lo que sí es urgente es rescatar ese Ministerio de Educación y fortalecerlo. Los docentes son en su mayoría muy profesionales y sabrán responder siempre y cuando la cabeza y sus diferentes mandos sepan entender cuál es el objetivo de la educación y hagan cumplirlo cabalmente, esos docentes responderán y será el proceso para que nuestros niños y jóvenes tengan la educación que merecen. 

Dios quiera que se pueda enderezar el rumbo del Ministerio de Educación, pues de su correcto proceder, en mucho, va el futuro de nuestro país.