El bien y el mal

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El bien y el mal
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En una conferencia sobre motivación que se dictaba a un grupo de estudiantes, un joven preguntó: ¿Profesor, me podría decir dónde está el Paraíso y el Infierno? Y el profesor le contestó: Estimado joven, el Paraíso se encuentra en las virtudes y el Infierno se encuentra en los vicios o malos hábitos.

Luego una estudiante un poco confundida preguntó: ¿Profesor, entonces el Paraíso lo podemos vivir aquí mismo en la Tierra? Sí, le contestó el profesor, el Paraíso y también el Infierno los podemos vivir aquí mismo en la Tierra. Inclusive, continuó el profesor: Tanto el Paraíso como el Infierno los podemos llevar a donde sea que vayamos porque están en nuestra conducta. Y prosiguió el profesor: El Paraíso lo diseñamos con las virtudes y el Infierno lo diseñamos con los defectos o malos hábitos.

Una estudiante algo sorprendida debido a que le estaban ubicando el Paraíso y el Infierno aquí mismo en la Tierra, pidió la palabra y preguntó: ¿Profesor, me podría indicar cuáles son esas virtudes capaces de construir el Paraíso y cuáles son esos defectos o malos hábitos capaces de construir el Infierno, aquí mismo en la Tierra?

El profesor acarició su barbilla y caminando por la sala le contestó: Las virtudes son todas aquellas conductas que te engrandecen como persona y se pueden resumir en tres grandes principios: No hacer a nadie lo que no deseo que me hagan a mí, respetar el derecho de los demás, teniendo en cuenta que la libertad de una persona termina allá donde da inicio la libertad de la otra persona y hacer el bien sin mirar a quien. Y continuó el profesor: Como ejemplos de virtudes podemos mencionar la honestidad, la gratitud, el amor, la solidaridad, el entusiasmo, el perdón, etcétera.

El profesor hizo una breve pausa y continuó: Por otra parte, los defectos o malos hábitos son aquellas conductas que empequeñecen a las personas, haciéndolas llevar una vida miserable. Y prosiguió: como ejemplos de defectos o malos hábitos podemos citar la deshonestidad, el odio, la indiferencia, la vagancia, el pesimismo, la venganza, la envidia, el apego, etcétera.

De pronto un estudiante que estaba sentado al fondo del aula levantó la mano y preguntó: ¿Profesor, cómo se debe proceder para ser feliz? Y el profesor le dijo: Para ser feliz debes vivir en torno a las virtudes porque sin virtudes no hay felicidad.

Posteriormente, el profesor se puso de pie, caminó y dijo: Estimados jóvenes para concluir me despido con la siguiente reflexión:

Es tan sencillo hacer el bien que solo bastaría con no hacer el mal.

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