Deuda Ecológica

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Deuda Ecológica
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Esta semana que pasó, el planeta entró en “deuda ecológica”, lo que quiere decir que lo que tuvimos que aprovechar en todo el año lo gastamos en menos de ocho meses.

Esta noticia coincide con las declaraciones que recientemente hizo el presidente de la República, Carlos Alvarado, sobre la fuerza de las lluvias que azotaron gran parte del país. El presidente llamó la atención sobre los efectos del cambio climático en el comportamiento del tiempo, llevándolo a niveles extremos.

Y es que, como dicen, vamos de mal en peor; la “deuda ecológica” se produce cuando la presión humana supera las capacidades de regeneración de los ecosistemas naturales y según la ONG estadounidense Global Footprint Network, esta no ha parado de aumentar en los últimos 50 años.

Por ejemplo, en 1970 agotamos la capacidad de ese año el 29 de diciembre, en 1980 lo hicimos el 4 de noviembre, diez años más tarde, es decir, en 1990, lo hicimos el 11 de octubre, para el año 2000 ya nuestra deuda ecológica iniciaba el 23 de setiembre; y para 2010, la fecha fue el 7 de agosto.

Eso sí, debemos indicar que el año pasado experimentamos una leve mejoría, ya que la deuda ecológica inició tres semanas más tarde de lo previsto, debido a los confinamientos y demás restricciones aplicadas para contener la pandemia.

Y aunque a nadie le gustó el famoso “quédate en casa” y las medidas que le acompañaron lo cierto es que parece que eso es precisamente lo que necesita el planeta para iniciar un proceso de recuperación.

Durante los últimos meses en muchas ciudades fue evidente la recuperación del aire puro, gracias a que circularon menos vehículos contaminantes y hasta se notó como ciertas especies de animales se animaron a salir de sus limitados hábitats, tal vez sintiéndose menos amenazadas por ese depredador al que nosotros llamamos humano.

Y no, queremos medidas extremas, pero sí crear consciencia entre todos, que cada día gastamos más rápido los recursos de nuestro planeta presupuestados para un año y empezamos a usar lo del próximo; y eso, como en finanzas, no dura para siempre. Así que ha llegado el momento de ahorrar o pronto quedaremos en la quiebra.

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