De astros y barajas

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De astros y barajas
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Estamos iniciando un nuevo año y en muchos corazones nace la incertidumbre sobre los acontecimientos que se presentarán.  A algunos, ello lo lleva a tratar de conocer el futuro; como prevención a los sucesos que le sobrevendrán  y  a veces, con mucho temor de no tener el control.

Y así se ven tentados a recurrir a los astros y barajas, pitonizas en una actitud aprehensiva, que les costará no sólo su dinero sino también lo expone al peligro de involucrarse con influencias del mundo oscuro.

Quienes así proceden están lejos de una sana actitud para vivir en paz ante los acontecimientos presentes y futuros, con una fe firme en que, sean los que estos sean, se nos dará la fortaleza espiritual para enfrentarlos. No hay hierbas o amuletos para brindar protección o conceder riqueza.  Éstos son sólo seres creados por la naturaleza o por la humanidad que carecen del poder que se les quiere conceder  y que por sí mismos, no pueden otorgar ningún resguardo.

Preguntémonos…cuál es la voluntad divina sobre estas prácticas y nos encontramos con su Palabra: “…que nadie practique encantamientos o consulte a los astros; que no haya brujos ni hechiceros; que no se halle a nadie que se dedique a supersticiones o consulte a los espíritus; que no se halle ningún adivino o quien pregunte a los muertos…Esos pueblos que vas a desalojar escuchan a hechiceros y adivinos, pero a ti, Yahvé, tu Dios, te dio algo diferente.” Dt 18, 10-14

Cuando tenía 12 años, quise saber mi futuro y se lo pregunté a Dios, ¿Seré casada? ¿Quién será mi esposo? ¿Tendré hijos? ¿Cuántos? Y a todas mis preguntas Dios respondió, pero a su manera… con el pasar del tiempo. Y así al trascurrir los años, alcanzaron respuestas mis inquietudes, y las fui recibiendo como quien desenvuelve regalos celestiales, y que nos ha bendecido con conocer también a nietos y hasta bisnietos.   El tiempo…es el dueño del pasado, presente y futuro y Dios es del tiempo, su creador.

Sin consultar a astros ni barajas, ni agüizotes, ni brujos, ni hechiceros, vivamos el cada día, el cada momento, sin darle cabida a tenebrosos temores.  Comprendo, y vivimos  acontecimientos, que pueden llegar a ser muy dolorosos; y hasta Jesús también los vivió; pero como somos creación divina, contamos con la fuerza espiritual para enfrentarlos y no empañarnos el disfrutar plenamente de aquellos momentos que nos llenan de alegría. Es un levantarse o derrumbarse, pero no estamos solos, Dios está con nosotros en cualquier vivencia.

“Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y se les darán también todas esas cosas. No se preocupen por el día de mañana, pues el mañana se preocupará por sí mismo. A cada día le bastan sus problemas.” Mateo 6: 33-34.