Costa Rica enfrenta en estos momentos una seria amenaza adicional

A todos los graves problemas que se han estado viviendo, se suma el contagio masivo de emigrantes nicaragüenses, es algo que puede materializarse de manera seria y abrumadora.

La vocación humanista del país no se olvida. El hecho de que miles de familias costarricenses sean de ascendencia nicaragüense nos hace a los costarricenses sostener una actitud benevolente hacia aquellos que, huyendo de su país por sus vidas y dejándolo todo atrás vienen a refugiarse en la seguridad del nuestro.

El problema de la emigración informal masiva no es sencillo de atender, de enfrentar ni de resolver. Este problema debe resolverse trascendiendo la xenofobia y haciendo acopio de tolerancia y comprensión hacia seres humanos cuyo país no ha sabido atender, proteger, ni darles una vida mejor. Esta batalla debe de darse y ganarse en la frontera.

No es con odio, xenofobia, rechazo o violencia como Costa Rica y sus autoridades deben enfrentar y resolver esta difícil encrucijada. Es con ayuda internacional y con una seria estrategia sanitaria como el país y sus habitantes deben de ayudar a estos migrantes hambreados, enfermos y desesperados.

El país debe de convocar la ayuda internacional de países amigos, de potencias que colaboren para formar una zona o corredor sanitario para alojar allí y atender con hospitales de campaña financiados por dichas potencias a quienes desesperados huyen en busca de la protección de Costa Rica.

La solución no está en exaltar odios ni en estimular la xenofobia, está en organizar ese corredor o zona sanitaria que separe al país y su población de los migrantes que serán atendidos en hospitales de campaña construidos y financiados por países amigos.

Los nicaragüenses no vienen intencionalmente a contaminarnos. Los nicaragüenses no vienen a despojar a los costarricenses de su trabajo o a arruinar a nuestras instituciones de salud que con nosotros y nuestra propia epidemia están agobiados de gastos y muy cortos de recursos.

A organizar el corredor sanitario. A contactar a China y otras potencias que puedan y quieran financiar este rescate. A organizar y financiar con los países amigos la infraestructura para recibir y alojar a los refugiados. La Cruz Roja Internacional y la Orden de Malta bien pueden sumarse a este programa humanitario. Las iglesias del mundo en espíritu caritativo y solidario pueden también ayudar mucho a evitar que migrantes contagiados acaben con nuestra salud buscando defender sus vidas.

El país debe de convocar a las figuras más prestigiosas dentro de los costarricenses y pedirles el concurso de sus contactos, de sus influencias para organizar y financiar esta ayuda.  Hay que ayudar a los migrantes y hay que evitar el daño a nuestra salud y a nuestra economía también.

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