¡Construir o destruir! ¿De qué lado de la historia vamos a estar?

Sin duda alguna existen claros responsables para lo que está sufriendo no sólo Costa Rica, sino lo más importante, sus habitantes.

No podemos negar que el Gobierno del presidente Carlos Alvarado, no sólo ha sido necio en no escuchar a su pueblo, sino irresponsable como el que más en no medir las implicaciones de sus decisiones y palabras. Sin embargo, tenemos que ser un pueblo más listo que los intereses mezquinos de quiénes nos han gobernado. El mal manejo en las finanzas públicas no sólo ha afectado a unos, sino a todos, y eso es precisamente lo que tenemos que como pueblo entender, los cierres de empresas y el golpe de los impuestos sin políticas adecuadas de reactivación económica han afectado de manera histórica al sector empresarial.

Pero también, la indiferencia e irresponsabilidad en el manejo de la conducción de este país ha pasado una cara factura a la razón de ser de un Gobierno, su gente, hoy tenemos un pueblo con hambre, con más pobreza y de los más desiguales de Latinoamérica.

Hoy debemos escoger si nos ponemos a construir patria entre todos, o caemos en la provocación de destruirnos unos y otros, lo cual traerá como consecuencia la afectación de otros derechos y libertades, y como ciudadanos responsables no podemos caer en esos excesos.

Como pueblo no podemos caer en la provocación de enfrentarnos como sector público y privado, porque eso es precisamente lo que quieren los que tienen interés en que sigamos administrando el caos y no la solución, como es el actual Gobierno.

Cada sector público y privado (del que necesitamos urgente los empleos), con alto nivel patriótico tendrán que asumir con acciones concretas si su amor por este país es real o privan sus intereses personales.

Los Diputados, padres de la patria, tendrán que ser los garantes de que van a responderle al pueblo y no a intereses particulares.

Al Gobierno le recomiendo, si quiere recobrar la confianza, que presente con la máxima urgencia un nuevo plan para negociar ante el Fondo Monetario Internacional balanceado, que permita llegar a un gran acuerdo nacional, acorde a nuestra situación y tiempos, tomando en cuenta lo mejor para su pueblo, y no escudándose en un silencio cómplice como hasta ahora lo ha hecho.

Hoy apelo al pueblo generoso y noble que somos, le pido a Dios nos de la claridad para que entendamos que enfrentándonos y afectando los derechos de otros no es el camino, que este país sólo unidos entre todos se saca adelante.

Levantemos la voz, exijamos vehemente y firme al Gobierno que por fin escuche, pero hagámoslo en un ambiente de respeto y paz, para construir patria y no destruirla, eso dependerá de cada uno de nosotros, y del lugar que queramos tener en la historia de este país.

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