Confinamiento pone a prueba a las familias

Sumado a las preocupaciones sanitarias y económicas, el contexto actual pone a  la familia en una situación diferente, pasar más tiempo juntos; y aunque es complicado también nos abre una gran oportunidad, para valorar y retomar al grupo, y  revisar qué hacemos bien y qué debemos cambiar.

Se nos ha obligado a un confinamiento, a bajar el ritmo radicalmente y es así como ha variado el rol de los padres y madres, quienes han debido magnificar su labor y hacer de maestros, cuidadores, compañeros de juego; y a la vez, seguir siendo quienes definen los límites.

Un dinamismo que se complica más porque posiblemente ya no se puede hacer ruido, ni poner música, ni encender la televisión, ni correr, ni gritar, porque ahora la casa es también centro de trabajo y de estudio y no hay que interrumpir las conferencias, las reuniones, las clases en línea; eso, puede causar más frustración.

No faltarán las discusiones ni los enojos, recordemos que las familias perfectas solo existen en las películas. En la realidad de cada grupo familiar, coexisten sentimientos positivos y negativos y en estas condiciones extremas de encierro, los negativos afloran más.  Y si todo este cambio, este aislamiento, es difícil para los adultos, con más razón lo es para los más pequeños.

No tenemos que sentirnos culpables, solo debemos comprender que estamos viviendo en un contexto de temor, frustración e incertidumbre, por lo que no hay que lamentarse ni entrar en pánico, más bien abocarnos a vivir el día a día e ir motivándonos entre todos, por medio del cariño y la compresión, sí, fortaleciendo los lazos saludables entre los miembros de la familia.

 Como papás, debemos cultivar el autocontrol, para evitar más tensión en el ámbito familiar, ¿Cómo lo hacemos? retomando los buenos hábitos, las rutinas y las obligaciones de cada uno de los miembros, para mantener la paz y la armonía en el hogar. Todo esto será más llevadero si tenemos presente que solo es algo pasajero y que más adelante, podremos de nuevo reunirnos y abrazar a todas aquellas personas que son muy importantes en nuestras vidas y que extrañamos: los abuelos, la maestra, los primitos, los compañeros

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