Como ejemplo, la yunta de bueyes

Sorprendente, preocupante, más aún, indignante, ante la crisis nacional y mundial, escuchar jerarcas del Estado, sindicalistas y a sacrificadas madres y padres de la patria, halando agua para sus propios molinos, halando la cobija para cubrir intereses sectoriales y cuidar celosamente no tocar sus alacenas.

Esto conlleva a una simple reflexión donde cada persona llegará a sus propias conclusiones. Tal pareciera que el estómago de las personas y demás necesidades básicas de la economía informal y el sector privado, son los llamados a realizar el sacrificio y pago de las secuelas, por la actual situación socioeconómica y de salud en Costa Rica.

El sector productivo de bienes y servicios privado es el generador principal de la sinergia económica del país que, antes de la pandemia, carecía de una reactivación económica efectiva y en la coyuntura actual se agrava. Los más perjudicados son los miles de costarricenses que vieron reducidos total o parcialmente sus ingresos.

Las empresas privadas, al perder el flujo de negocio, reciben el aval del Ministerio de Trabajo para suspender temporal o permanentemente la relación laboral con los empleados, incluso la reducción de las jornadas laborales. Paralelo se desarrolla un subsidio estatal de ¢125.000,00 y ¢62.500,00, por tres meses a los afectados.

El monto mayor a las personas del sector privado que perdieron el empleo, el menor para las que se les redujo la jornada laboral, o los ingresos en un buen porcentaje, este beneficio incluye parte del sector informal. Entendible que, estos subsidios no son suficientes para cubrir las necesidades básicas de las familias.

Es fácil entender sobre quienes recae el mayor sacrificio, por su puesto sobre los desempleados y los que vieron reducidos sus ingresos, es una alta cuota que tienen que pagar estoicamente, las familias de los sectores de más bajos ingresos. La miopía de algunos sindicalistas y trabajadores públicos es evidente.

En este punto es donde la yunta de bueyes jala parejo, es una situación que da pie a la injusticia para unos y lucha de beneficios para otros. No es un secreto la duplicidad de funciones en el enorme aparato burocrático, así como, se despidieron personas en el sector privado y redujeron jornadas, lo mismo debería aplicar en la burocracia estatal, específicamente para aquellos que no están laborando pero sí reciben además de sus sueldos todos los pluses salariales.

No es bien recibido por el pueblo costarricense que, en una yunta que es de dos bueyes, sólo uno tenga el estómago vacío y cargar el mayor sacrificio, mientras el otro cada vez camina más lento y se engorda. 

En justicia el aparato burocrático tiene que aportar la cuota de reducción necesaria y aumentar la eficiencia ante esta crisis, que nos amenaza a todos por igual.

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