Casa divida no sobrevive

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Casa divida no sobrevive
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Costa Rica desde hace muchos años, viene sufriendo un fraccionamiento del tejido social, el cual, en algunos casos, ha llegado hasta la división y el enfrentamiento. En este contexto enrarecido y confuso, donde reina la desconfianza, la división y la confrontación; lo que es un elemento emocional negativo.

Costa Rica tiene que sentarse a conversar en vez de seguir perdiendo el tiempo en culpas del pasado, o enfrentamientos del presente. Esto no va en contra del debate democrático, ni de la discusión firme y sincera de las diferentes posiciones.

Es evidente que hay muchos problemas sobre los cuales pronunciarse, pero realmente lo que urge en el momento actual, es que todos los actores, y en especial el gobierno, tengan capacidad de escucha, de superar permanente y desgastante la confrontación, por una actitud constructiva y de integración nacional, que solo puede lograr con un diálogo objetivo, integral, respetuoso, sincero y directo.

La actitud actual de enfrentamiento y división debe cambiar. Ninguna familia tiene futuro en medio de reproches constantes y divisiones, así como el reiterado uso de verbos incendiarios. Según la enseñanza más autorizada, toda casa dividida caerá.

Hay que volver a la búsqueda de la armonía, de la tolerancia, y de las convergencias, las coincidencias; porque es más lo que nos une a los costarricenses que lo que nos separa. Solo así será posible atender los desafíos que tiene el país en esta etapa del siglo XXI.

Hace unas semanas atrás, un grupo de ciudadanos preocupados por el rumbo que lleva el país y por la gran ausencia de pensamiento político centrado en el futuro de Costa Rica y no en los próximos procesos electorales, conformó legalmente una asociación cuyo propósito exclusivo es la promoción de un diálogo virtuoso entre los integrantes de nuestra sociedad.

Ágora Siglo XXI, es un instituto de pensamiento y formación política que busca analizar, proponer iniciativas que sirvan de base para un intercambio de criterios que sea objetivo, integral, respetuoso e inteligente e incidir en las decisiones país, a partir de una reflexión metódica y no partidaria, que busca el bien común y el fortalecimiento de la democracia.

El Instituto hace un llamado a todos los responsables políticos, agentes económicos y actores sociales para que generen una actitud de tolerancia y respeto entre todos, con una actitud realmente democrática que promueva un diálogo auténtico; a fin de buscar soluciones viables e inteligentes a los graves problemas que enfrenta el país. Pero sin un cambio de actitud nada será posible. Una sociedad no se construye con enfrentamientos todos los días.

El país merece llegar a acuerdos objetivos, integrales, visionarios, inteligentes y patrióticos pero para esto se debe parar el desgastante dimes y diretes en que se encuentra. Esto más que una necesidad es una exigencia nacional, en estos momentos sumamente complejos caracterizados por estériles señalamientos y contraproducente confrontación.

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