Partes del cuerpo que no necesitamos

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Partes del cuerpo que no necesitamos
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El cuerpo humano es una máquina sorprendente, que no para de evolucionar.

En ese proceso, ciertos órganos dejan de ser útiles, aunque consideremos que sí, mientras que otras partes del cuerpo aun las mantenemos, aunque resulten una verdadera molestia.

Un ejemplo de ello son las muelas del juicio. Además de ser extremadamente dolorosas de eliminar, las cordales no sirven para nada, con la excepción de desalinear nuestra mandíbula y obstaculizar la higiene dental. Hoy en día, alrededor del 35% de la población mundial ya no desarrolla siquiera su tercer y último conjunto de muelas del juicio.

Otro ejemplo muy conocido es el apéndice. Este órgano, a pesar de que el apéndice se encuentra en la parte inferior del abdomen, donde se inicia el intestino grueso, no juega ningún papel clave en la digestión. Los expertos sugieren que pudo haber tenido un propósito cuando la dieta humana se componía principalmente de plantas. Ahora lo único que hace es inflamarse e infectarse antes de romperse, esto es, cuando alguien desarrolla apendicitis.

Seguimos con la lista de órganos que no necesitamos, como, por ejemplo, tener dos riñones, en general, las personas con un solo riñón tienen pocos o ningún problema de salud y una expectativa de vida normal, según la National Kidney Foundation.

¿HA escuchado, la expresión, “Como las tetas del hombre” En relación a algo que no sirve para nada?

Pues esta frase tiene mucho de razón, todos los fetos humanos desarrollan pezones incluso antes de que se determine nuestro género de ahí que aunque los pezones de los hombres no tengan una función, están presentes desde el inicio de nuestro desarrollo.

Aunque tenemos más, ejemplos, cerramos la lista con las famosas amígdalas.

Técnicamente, las amígdalas son nódulos linfáticos importantes para el sistema inmunológico. Sin embargo, a pesar de su relevancia, las amígdalas se infectan e inflaman tan frecuentemente que los médicos acaban extirpándolas. Muchas veces causan más problemas que beneficios. Así que podemos vivir sin ellas.

Fuente muyinteresante.es

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