En este mes de las personas adultas mayores, recordemos a quienes cuidan
Un día, quien nos llevaba de la mano puede necesitar nuestro brazo para caminar. Cuando una madre o un padre requiere cuidados, la relación familiar cambia y aparecen responsabilidades que no siempre sabemos cómo asumir.
Organizar citas, preparar comidas o acompañar durante la noche exige tiempo y esfuerzo. También puede despertar preocupación, cansancio y sentimientos encontrados. Reconocerlo permite conversar y buscar apoyo.
En este mes de las personas adultas mayores, recordemos a quienes cuidan. Esa tarea merece acuerdos claros entre familiares, según las posibilidades de cada uno. Alguien puede acompañar a una consulta; otra persona, hacer compras o aportar dinero.
No esperemos a que todo recaiga sobre un solo hijo Preguntemos qué hace falta y asumamos compromisos concretos.
Quien cuida también necesita descansar, mantener sus vínculos y atender su salud.
Y, durante este proceso, sigamos escuchando a la persona que recibe apoyo. Cuidar implica organizar ayuda con respeto, paciencia y afecto, sin olvidar a ninguna persona.
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