Doscientos años de justicia: Preservar lo esencial, transformar lo necesario
Ayer jueves primero de octubre el Poder Judicial de Costa Rica cumplió 200 años.
Doscientos años desde que, en 1826, nuestro país comenzó a construir una institución que tendría una responsabilidad fundamental: administrar justicia y contribuir a la paz social yhay algo que me parece importante cuando pensamos en estos 200 años.
Quienes estamos hoy aquí somos apenas un momento en una historia mucho más grande. No estuvimos cuando comenzó y tampoco estaremos cuando se cumplan los próximos 200 años. Recibimos una institución que otras generaciones construyeron y tenemos la responsabilidad de entregarla, mejor, a las generaciones que vienen. Por esto, este bicentenario no es solamente una celebración. Es también una oportunidad para preguntarnos qué debemos conservar y qué tenemos que cambiar.
El Poder Judicial ha construido mucho durante estos dos siglos. Pero sabemos que también tenemos problemas que debemos reconocer y corregir. Hay procesos que pueden ser más rápidos, servicios que deben mejorar y una relación con las personas que debe ser más cercana y fácil de entender. Este cambio ya está en marcha.
Estamos revisando procesos, impulsando la transformación digital, utilizando mejor la información y buscando soluciones al rezago judicial. Pero hay algo todavía más importante: estamos escuchando. Queremos conocer lo que las personas necesitan, acercarnos a las comunidades y responder a sus demandas, siempre dentro de la Constitución y la ley.
Ahora bien, cambiar lo que debe cambiar no significa renunciar a lo esencial.
La justicia tiene una doble responsabilidad: resolver los problemas de las personas y también poner límites al poder y proteger sus derechos.
Para eso necesitamos independencia judicial.
Y la independencia no es un privilegio de los jueces. Es una garantía para todas las personas. Significa que, cuando alguien acude a un tribunal, debe recibir una decisión imparcial, tomada conforme a la Constitución y la ley. EsTe es el desafío que tenemos por delante.
Los primeros 200 años nos dejaron una institución construida por muchas generaciones. El tercer siglo nos exige seguir construyéndola.
Quienes estuvieron antes hicieron su parte pensando en un país que todavía no conocían. Ahora nos corresponde hacer nuestra parte con autocrítica y eficiencia: preservar lo esencial. Transformar lo necesario. Escuchar más. Estar más cerca de las personas. Corregir lo que debemos corregir y mejorar continuamente.
Ese es el compromiso del Poder Judicial con Costa Rica al comenzar sus próximos 200 años.
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