100 días de gobierno
Señora Presidente: sea usted
Cien días son pocos para juzgar una obra de gobierno. Pero son suficientes para descubrir un estilo. Y, lamentablemente, los primeros cien días de Laura Fernández dejan una pregunta incómoda: ¿quién está ejerciendo realmente la Presidencia de Costa Rica?
Los costarricenses elegimos una presidente. Una. Y se llama Laura Fernández Delgado.
Sin embargo, la presencia permanente del expresidente Rodrigo Chaves, convertido además en figura central del gabinete, termina empequeñeciendo innecesariamente la investidura presidencial. Y cuando doña Laura aparece a su lado, ocurre algo todavía más preocupante: parece sentirse obligada a imitarlo.
El tono confrontativo. El gesto desafiante. La descalificación. El ataque gratuito a otros poderes del Estado. Incluso ese lenguaje que confunde firmeza con pachuquismo y autoridad con vulgaridad, son condiciones que, en una dama de su estatura, doña Laura, resultan innecesarias.
Y definitivamente, no le quedan bien.
Porque hemos visto otra Laura Fernández.
En algunas entrevistas, cuando logra salirse del molde chavista, aparece una mujer seria, inteligente, analítica, sensible y conciliadora. Una profesional preparada. Una mujer de familia y de fe, capaz de escuchar y conversar sin necesidad de insultar a nadie.
Esa Laura parece mucho más auténtica.
Por eso, este no es un llamado contra Laura Fernández. Es un llamado a Laura Fernández.
Costa Rica necesita que se desprenda de cualquier camisa de fuerza que pueda estar condicionándola. Que recuerde que llegó al cargo más alto de la República y que esa investidura no se comparte, no se presta y mucho menos se subordina.
Que recuerde también de dónde viene. De doña Doris, su madre. De esa mujer de fe y formadora de valores que participó en la construcción de la persona que hoy ocupa la Presidencia. A ella debe honrarla.
Este país tiene problemas demasiado serios para seguir gobernándolo desde la confrontación, la revancha y el espectáculo para las barras de las redes sociales.
Costa Rica necesita acuerdos. Respeto. Transparencia. Educación. Sensibilidad. Liderazgo. Y sobre todo, mucha conversación.
Señora Presidente: cien días después, aún está a tiempo. Le quedan 1.360 días por delante.
Gobierne usted. Sea usted. Haga respetar la silla que Costa Rica le confió.
Porque sería lamentable que otros terminen arrastrándola con ellos al foso de la desdicha y, con usted, arrastren también la dignidad de nuestra República.
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