Se aleja el año 2025
Otro año se aleja, al igual que la sombra de la noche envuelve con suavidad los alegres y vivos colores del atardecer, el año 2025 llega en un abrir y cerrar de ojos a su fin. Un año más donde el agradecimiento a Dios por la vida, que permitió vivir, no un círculo más parecido al año 2024, si no un espiral en crecimiento.
Si, una experiencia más de vida en espiral, donde se creció en conocimiento, sabiduría y sentimientos, cada año que se aleja deja enseñanzas, cada nuevo año que se acerca trae consigo nuevas enseñanzas. Sin embargo, quizás se pueda hacer un resumen de acontecimientos similares.
En el mosaico de diversos instantes que conforma la vida, existen una mescla de amor y desamor, alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, no todo en la vida es lo que se quisiera que sea, aun así, hoy se está por concluir un año más, que visto desde cualquier punto de vista dejó enseñanzas, positivas y negativas, que agradecer.
No es posible ver el paso de los años como círculos viciosos, eso significaría que no existe progreso, que la humanidad se estanca y que un mejor mañana no se vislumbra, al contrario, es importante una mirada cristiana sobre el porvenir, una mirada optimista, una mirada de esperanza y fe en Dios y en la humanidad.
Entorno al devenir de las circunstancias, la confusión, los problemas y los obstáculos, pueden presentarse en el año que está por iniciar, es cuando la esperanza, la fe en Dios, en uno mismo y en la humanidad, representan la base sólida para enfrentar aquellos instantes angustiosos, difíciles y oscuros.
Sobre la convivencia en armonía y pacífica en sociedad, se llega a la conclusión de que la empatía permite un saludo espontaneo y sincero, mejora la comunicación y las relaciones interpersonales, fomenta la colaboración y el liderazgo, fortalece el bienestar mental y físico y construye sociedades más justas y pacíficas.
Por el contrario, la soberbia niega un saludo, destruye relaciones por aislamiento y rechazo, problemas de autoestima, impide el crecimiento personal y profesional, provoca conflictos y estancamiento, puede llevar a la infelicidad, a la ceguera moral y a la superficialidad, bajo una intervención vanidosa basada en comparaciones.
La humildad ofrece mejores relaciones interpersonales, empatía, mayor aprendizaje y crecimiento personal, mayor resiliencia ante la adversidad, reduce la ansiedad, mejora la autoestima y la salud mental, fomenta la gratitud, el perdón, permite valorar a los demás y reconocer nuestras propias limitaciones.
Para el año 2.026 tomar decisiones acertadas para el beneficio del bien común, con la integración combinada de inteligencia, experiencia, intuición y valores, es actuar con prudencia y sabiduría. Que el nuevo año que se avecina esté colmado de bienestar, felicidad, paz, salud y unión familiar, de la mano de Dios. Feliz año nuevo.
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