53 años llevando educación y comunicación a Costa Rica
Hay historias que se escriben con tinta… y otras que se escriben con voces.
Hace 53 años, el padre Franz Tattenbach tuvo una idea que parecía sencilla, pero que con el tiempo se convirtió en una gran obra: llevar educación y comunicación a quienes más lo necesitaban, especialmente a las comunidades alejadas de los grandes centros urbanos.
Así nació el ICER, el Instituto Costarricense de Enseñanza Radiofónica.
Y desde entonces, más de un millón de personas han tenido la oportunidad de estudiar con El Maestro en Casa, demostrando que la educación también puede llegar por medio de la radio, hasta donde llegan las ondas.
Pero la historia del ICER también se escucha en sus 15 Emisoras Culturales.
Desde La Cruz y Nicoya, pasando por Tilarán, Upala, Pital de San Carlos, Los Chiles y Maleku; cruzando la cordillera hasta Talamanca y Turrialba; llegando al sur con Corredores, Boruca, Buenos Aires y Pérez Zeledón; recorriendo Los Santos y llegando hasta Puriscal.
Son emisoras que nacieron y crecieron junto a sus comunidades.
Emisoras que hablan de agricultura, cultura, educación, identidad y de la vida cotidiana de nuestra gente.
Y en un país que reconoce ocho territorios indígenas, estas voces también se escuchan en sus propias lenguas: en español, en maleku, en bribri, en cabécar y en ngäbe.
Por estas emisoras han pasado generaciones de comunicadores, locutores, productores y colaboradores que encontraron en la radio una escuela para aprender, servir y contar las historias de sus comunidades.
El 05 de octubre se celebró los 53 años pero el ICER celebra mucho más que una fecha.
Celebra personas, comunidades y oportunidades.
Celebra una radio que sigue creyendo que educar, comunicar y acompañar también es una manera de construir país.
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