Escuelas amorosas y femeninas, colegios crueles y masculinos…

El Ministro de Educación ha manifestado en un programa radial, algo así como que,  “las escuelas son amorosas y femeninas, mientras que los colegios son crueles y masculinos”.  De inmediato le han llovido las críticas de todos aquellos detractores de este singular personaje, al le objetan desde sus coloridas medias, hasta la más mínima de sus declaraciones  en relación con cualquier tema.

Lo mismo han llovido las críticas de machos cabríos que lanzan acusaciones al ministro, de promover estereotipos machitas, hasta las mujeres “liberales” que le atacan por promover una imagen “débil” de la mujer de hoy.  Todas, basuras ideológicas contemporáneas que solo son la clara imagen de la oposición a ultranza de todo; y en especial, de cualquier cosa dicha por este ministro.

Dado que tengo una esposa educadora, siempre que voy a los actos cívicos observo con cuidado el comportamiento de los niños y ella misma me comenta, cuál es el actuar de ellos. Cuando son pequeñitos de maternal o interactivo, suelen ser dulces, expresivos de cariño, auténticos, disciplinados y seguidores de instrucciones al pie de la letra.  Esa condición les dura hasta más o menos el tercer año de la escuela o primer ciclo.

Luego, ya empiezan a aflorar en ambos sexos, los habituales signos de los peores vicios que poseemos los seres humanos. La envidia, la violencia verbal, el irrespeto a las normas básicas de convivencia y sentido social, la indisciplina y la incapacidad de recibir instrucciones.  En ese nivel, es visible en los activos cívicos, cómo no se respeta el ponerse firme a la hora de recibir la bandera o cantar el Himno Nacional y como han perdido la capacidad todos, de mantenerse aun en una fila ordenada.

Posteriormente, las redes sociales dan fe de la violencia verbal de los jovencitos cuando llegan al Colegio.  Son harto conocidas las denuncias y los tristes ejemplos, que hasta han dado cuenta de los niveles de crueldad, que han hecho a muchachos muy jovencitos quitarse la vida.

La violencia que viven nuestros jóvenes de colegio es evidente, es la semilla para una sociedad de la perversión y de la resolución de conflictos a golpes, con armas y con muertes.  La violencia social está con todo pesar, naciendo en nuestros colegios y es penoso que el ministro tenga toda la razón al asociar la masculinidad con la violencia.  Esa es una triste realidad que duele, porque denota una guerra que lamentablemente estamos perdiendo.

Un país que contabiliza mucho asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o de cobardes asesinos mal llamados hombres, es un claro indicador de que esa masculinidad violenta que aflora en la secundaria y cada vez más temprano en la primaria, es una realidad que debe abordarse.

Ha hecho bien el ministro en señalar esa molesta diferencia entre escuelas amorosas y femeninas y colegios masculinos y violentos…   

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