Enfrentamos una pandemia viral

Costa Rica con valor, disciplina, calma y decisión habrá de salir airosa. Pero claro con frecuencia al presentarse estos acontecimientos notamos que hemos actuado sin la planificación y la rigurosidad  con que debimos hacerlo.

Quizás la afectación social más clara en el mundo es el colapso de los hospitales públicos. Dichos hospitales y sistemas sociales estaban organizados para atender medianamente la normalidad, nunca una pandemia. Esta pandemia deberá ser una lección para estos modelos de salud solidaria para que los mismos se administren mejor y prevean con más precisión las posibles demandas de sus asociados en casos multitudinarios. Italia, Francia y España han visto este fenómeno de colapso de sus sistemas de seguridad social, de sus recursos ser insuficientes ante una demanda fuera de lo usual. Los costarricenses debemos de  aprender de las experiencias ajenas.

El miedo y la alarma histérica son del todo contraproducentes en el manejo de estas crisis. Para resolver problemas debemos ser fríos y serenos. No debemos rendirnos jamás. La indisciplina es mortal en los casos donde la obediencia a las directrices oficiales es el arma de evitar el contagio. Es fundamental para el país rescatar el principio de autoridad y el de la disciplina individual. Sin ellos estaremos  muy indefensos ante las pandemias y otros siniestros que ocurren en el país periódicamente.

Nuestra Caja Costarricense del Seguro Social debe de fortalecerse en su buena administración de salud. Las consultas externas parecen colmar y hasta desbordar la capacidad de nuestro sistema en tiempos de absoluta normalidad.  El número de respiradores disponibles para atender esta emergencia pareciera ser en extremo escaso. Las unidades de cuidados intensivos no están ociosas en épocas de normalidad y ahora con exigencias adicionales pareciera que las cosas podrían llegar a hacer crisis. 

La Caja Costarricense de Seguro Social es el mecanismo con el que la sociedad dispuso desde hace ya muchísimos años atender la salud colectiva. En consecuencia debemos dar brillo a esa tacita de plata. Esta será una prueba dura de la que todos esperamos salga airosa y las lecciones que aprenda de esta pandemia sean recordadas e implementadas siempre.

Por lo pronto seamos disciplinados y acatemos las instrucciones. Conservemos la serenidad y no aumentemos el pánico ni la histeria que nunca han sido buenos consejeros. No olvidemos las lecciones que nos da la vida y las instituciones claves de la salud costarricense deben fortalecerse.

El país superó la peste del cólera  en el siglo XIX, luego Costa Rica superó la peste de la poliomielitis en los años 50s, ahora superaremos en tranquilidad, disciplina y confianza en nuestras instituciones esta pandemia del coronavirus. Dios está con nosotros.

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