El informe Bachelet sobre Venezuela

Estando muy joven, obtuve un beca para ir a estudiar a Alemania, un país dividido en aquel entonces por un muro, por un lado comunista, centralizado y violador de los derechos humanos y al otro lado, por una democracia, representativa y respetuosa de los derechos humanos.

El portar un pasaporte de Costa Rica, me permitió con gran libertad desplazarme a ambos lados del muro de Berlín y conocer, de primera mano cómo funciona el comunismo o socialismo. Visité universidades, cooperativas y familias en el lado socialista y pude comprobar por mí mismo, por qué este sistema nunca funcionó ni funcionará, en especial, porque la diferencia entre ambos Estados era abismal. Pocos años después, regresé a trabajar en nuestra embajada en ese país para presenciar la caída del muro de Berlín.

Sencillo, el sistema comunista fue diseñado para un momento histórico-político-económico que desapareció hace siglo y medio, y es más, fue concebido además por un rico burgués, Karl Marx, vecino de Trier, casado con la Condesa de Westfalen y quien nunca trabajó ni sembró una sola semilla en su larga vida.

Michelle Bachelet, presidente dos veces de Chile, socialista, sobreviviente de torturas y represión de la dictadura de Pinochet en ese país,  Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dio recientemente el informe A/HRC/41/18, sobre Venezuela en Ginebra, Suiza.

Sus resultados son concluyentes al comprobar lo que ya muchos sabíamos acerca de ese régimen homicida, en el país con las mayores reservas del mundo en petróleo y metales preciosos.

Estos son sólo algunos de los hallazgos hechos por Bachelet y su equipo:

▶️6.800 ejecuciones extrajudiciales entre enero de 2018 y mayo de 2019.

▶️En la mayoría de los casos, se sometió a las mujeres y los hombres detenidos a una o más formas de tortura o trato o pena cruel, inhumana o degradante.

▶️1.557 personas fallecidas en hospitales venezolanos por falta de medicinas en sólo 4 meses.

▶️El número de personas que se han visto obligadas a dejar Venezuela ha aumentado dramáticamente desde 2018, alcanzando más de 4 millones de desplazados para el 6 de junio de 2019.

Sin embargo, al igual que el cáncer en el cuerpo, la libertad y la democracia permiten el crecimiento de células malignas que nos quieren convertir en otra Venezuela, en Cuba o en Nicaragua. Para cierta izquierda patria, Silentium obtinuerunt. Están mudos y con su silencio cómplice no hacen sino mostrarnos qué tanto creen en la democracia y en el respeto a los Derechos Humanos.

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