Quien paga la música no debe mandar en el baile

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Quien paga la música no debe mandar en el baile
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Desde hace varias décadas las firmas encuestadoras han jugado un papel importante en los comicios electorales.

En la contienda dirimida entre José Miguel Corrales, entonces candidato del Partido Liberación Nacional y Miguel Ángel Rodríguez de la Unidad Social Cristiana en 1998, quedó la duda respecto al curso de la elección; en horas de la tarde, el propio día de la elección, un medio televisivo divulgó la encuesta realizada a boca de urna, donde daba ventaja a Rodríguez, al final el margen fue estrecho, el misterio subsiste, si esa información prematura influyó en la historia política del país.

En la segunda ronda electoral de los comicios pasados, circularon encuestas, sin advertir a los electores, que fueron costeadas con fondos de la campaña de uno de los candidatos, quien según estos estudios aventajaba a su contendor por más de 10 puntos porcentuales, el desenlace le dio el triunfo a su competidor.

En sesión ordinaria del Tribunal Supremo de Elecciones de octubre de 2009, se aprobó el reglamento relacionado con la inscripción para la realización de encuestas y sondeos de opinión de carácter político electoral, a partir de entonces las firmas auscultadoras de la percepción ciudadana tienen la cancha marcada.

Con las disposiciones vigentes, quienes deseen publicar estudios de opinión respecto al proceso electoral, deben inscribirse ante el Tribunal, están obligadas a informar, quién o quiénes les pagaron y a exponer de manera transparente la metodología, las preguntas planteadas a los encuestados, comprobar de manera fehaciente la regencia de un profesional debidamente acreditado en la materia.

Los nuevos aires de transparencia solidifican el proceso electoral, el Tribunal Supremo de Elecciones será garante de las firmas acreditadas para tomarle el pulso a una contienda inusual, donde más de una veintena de personas se disputan la silla presidencial

En virtud de la experiencia antes apuntada en este comentario, el 2 de febrero de 2022, será el último día para difundir resultados de estudios de opinión, cuatro días después los ciudadanos concurrirán a las urnas para consignar el veredicto.

El proceso electoral siempre es perfectible, un elemento a considerar son los tradicionales debates, algunas empresas informativas, organizaciones del ámbito público y privado, se arrogan la potestad de invitar a los ponentes, de manera subjetiva se marcan tendencias a favor de uno otro candidato.

El voto informado se convierte en una labor titánica, espigar entre la nutrida oferta de postulantes no es tarea menor.

En este país, de una u otra manera, todos nos conocemos, al menos para los próximos comicios, en materia de encuestas, hay un compromiso del máximo órgano electoral de evidenciar, quién pagó la música e impedirle de alguna manera, también quiera mandar en el baile.

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