Hacia el desarrollo por el camino de la educación

Una de las grandes aspiraciones de todos los países, es poder alcanzar las sendas del desarrollo. Aquel, que permitiría el bienestar económico y social de cada uno de sus habitantes.

Costa Rica, no ha sido ajena a esas aspiraciones y, desde muy temprano en su historia, ha perfilado en la educación, uno de sus pilares para el desarrollo social y económico de la nación. Esto, le ha llevado a que, en el concierto de las naciones, el país sea reconocido y respetado por su compromiso con priorizar sus políticas públicas, hacia la formación del recurso humano que el país requiere.

La educación, tiene un impacto en la disminución de los niveles de pobreza de un país, al ser un mecanismo de ascenso social, al mejorar los ingresos de los egresados de la educación superior, así como en la mejora de la productividad.

No obstante, nuestra historia reciente, pone en evidencia que nuestro país enfrenta grandes desafíos en esta materia, pues a aquellos que ya existían, se han agregado nuevos, donde el más importante por su impacto negativo, ha sido la pandemia.

El reciente informe del Estado de la Educación 2021, menciona que “el sistema educativo costarricense atraviesa una grave crisis, debido al golpe combinado de los rezagos históricos y los efectos económicos y sociales generados por la pandemia del COVID-19. La crisis educativa actual es la peor en varias décadas.”

Ante este contexto, resulta evidente la urgente necesidad de realizar profundos cambios que impacten el desarrollo nacional. Y en este punto, es menester recordar las poderosas palabras de Nelson Mandela, de que “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, pues, “ningún país se puede desarrollar realmente hasta que sus ciudadanos son educados”.

Sin lugar a ninguna duda, existe un consenso de que Costa Rica enfrenta el reto de alcanzar altas y sostenidas tasas de expansión económica y de generación de empleos, con el fin de mitigar la pobreza.

Pero, para lograr lo anterior es necesario la modernización de la estructura productiva, que nos permita competir en los mercados mundiales de un mundo globalizado. Esta transformación productiva, requiere de mano de obra calificada y de un sector empresarial dinámico y comprometido hacia la innovación, aspectos que solo pueden alcanzarse mediante la educación.

El anhelado desarrollo de nuestro país, debe considerar a la educación como uno de sus elementos centrales, mediante la integración de políticas públicas, emanadas del conjunto de sus instituciones públicas, en alianza con la iniciativa privada.