¿Y usted como padre o madre qué hace para evitarlo?

Una vez más las fiestas masivas en donde jóvenes, muchos menores de edad, pueden tener acceso a licor, drogas y hasta sexo, encienden la alarma. Y qué lamentable saber que muchos padres y madres consienten que sus hijos vayan a estas actividades o ni siquiera se dan cuenta, cediendo un lugar de privilegio a la negligencia.

Por naturaleza, casi todas las personas pueden ser padres o madres, pero muchos carecen del conocimiento necesario para disciplinar, para formarles el carácter o comunicarse constructivamente con los hijos.

Ser un buen padre o buena madre, es la tarea más difícil de todas las que nos presenta la vida, porque se trata de tomar un ser vulnerable y asumir la plena responsabilidad para criarlo, con el objetivo de que llegue a convertirse en un ser disciplinado e independiente y productivo para la sociedad.

Los padres y madres de hoy necesitan un cambio en los métodos de crianza de sus hijos, poner la mayor atención en los primeros cinco años, cuando se forma la personalidad. También se hace urgente reforzar el respeto a sí mismo y hacia los demás, mediante una eficiente y afectiva comunicación y una disciplina positiva. Este será el factor determinante del éxito o fracaso en la vida.

¡Los hijos necesitan progenitores que los ayuden a formar su personalidad!

Hoy día los padres no educan, tienen miedo a equivocarse, por eso dan a los niños y adolescentes lo que quieran, dejan libres sus impulsos, no ponen límites para no frustrarlos, no  les exigen responsabilidad por exceso de protección, ceden ante el “lo quiero; pero con ello, solo se les están ocasionando un daño, porque  forman una personalidad que no entiende de límites, que no respeta a los demás y que utiliza cualquier camino para conseguir lo que quiera, sin medir las consecuencias.

¿Qué pasó con los papás y mamás afectivos? Aquellos que, pese al trabajo o las múltiples funciones del hogar, le dedicaban tiempo a sus hijos, en lugar de delegar el cuido a la tecnología o la televisión.Todos justificamos nuestras acciones diciendo “Los tiempos han cambiado.” eso es cierto, pero lo que no ha cambiado es la importancia de las relaciones humanas, raíces de la formación del carácter de las personas. Y las relaciones más importantes son las de padres e hijos, por eso es usted quien debe comunicarse con su muchacho, conocer sus amigos, saber en dónde está, cómo se entretiene, e intervenir y decir NO, cuando se trata de algo que le va a perjudicar.

Los niños y jóvenes de hoy también necesitan disciplina, apoyo, ánimo, dirección y amor, para poder crecer, madurar y convertirse en adultos independientes, y principalmente, seres capaces de discernir entre el bien y el mal.

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