Votar, fuerza de la decisión

Amparados en la fuerza de la decisión y el optimismo, salgamos a votar. Desechemos esa nefasta costumbre de decir “que los demás lo hagan por mí”. Debemos sacudirnos ese conformismo, esa inacción, esa pereza. Todo se puede alcanzar cuando se lucha. Un prestigioso escritor, José Marin Cañas, echaba mano al lenguaje coloquial costarricense y les decía a sus alumnos de periodismo: “Vivir es joderse”. Y sí lo es, solo que algunos todavía no lo saben, como aquellos dispuestos a engordar el abstencionismo. De todo hay en la viña de los hombres.

El Papa Juan Pablo II afirma: “Hemos sido confiados a la mujer”. El filósofo Carlos Cardona lo comenta así: “Y no principalmente en el orden biológico, sino fundamentalmente en el psíquico y espiritual” (El quehacer educativo, p.65). Pues invocando este poder sobre el hombre, la mujer, esté donde esté, puede lograr que los hombres se decidan a votar.  Como bien se sabe, nadie puede negar su convincente poder espiritual. Ojalá lo ejerza para la contienda electoral del 1 de abril.

Sepamos aprovechar las ventajas de un país democrático, pacífico y libre, pero urgido de un tejido cívico y social fuerte, de una convivencia comprensiva, respetuosa sin divisiones, sin odios ni rencores. En Costa Rica siempre han prevalecido la amistad y la cordialidad. Una segunda elección no debe cambiar la convivencia y la hermandad, costumbres y tradiciones que elevan nuestra temperatura humana y espiritual y la alegría de vivir.

La misión de votar no puede quedar abandonada en el camino, alimentando el abstencionismo. La participación del ciudadano es calificada por la Constitución Política (artículo 93) como “función cívica primordial y obligatoria”. Es decir, irrenunciable e insustituible, y, por tanto, no puede relegarse en una sucesiva o futura generación. Algunos ciudadanos se amparan en la irresponsabilidad, en decir –repetimos- que otros lo hagan por mí.

Ese conformismo más la comodidad y la pasividad matan la buena voluntad y el espíritu de lucha. Bien decía el escritor Marín Cañas que vivir es joderse. Debemos combatir ese tejido social enfermizo, y esa falsa libertad que tanto han hundido al país.

Volvamos a ser personas únicas e irrepetibles, poseedoras de un destino superior y no perteneciente a una patria sin un mayor sentido de la vida. Necesitamos una nación democrática, no pasiva y conformista. Volvamos al camino. En este caso, salgamos a votar. Ejerzamos la fuerza de la decisión y la pasión del optimismo.

Hoy la patria así lo espera.

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