Urge resolver el problema de las pensiones

Desafortunadamente, la gran mayoría de las acciones públicas se pueden explicar más a partir de una ocurrencia simplista, que al resultado de un análisis integral de la problemática a resolver. Un ejemplo que apoya tan severa afirmación es la reciente intención, pero viejo recurso, de aumentar el aporte de los trabajadores y la edad para pensionarse. Es evidente que esta estrategia no ha sido suficiente para resolver la debilidad financiera del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, IVM. Actualmente, la edad mínima de pensión para los hombres es de 65 anos y  se busca que sea a los 70.

La falta de sostenibilidad financiera del régimen del IVM de la Caja Costarricense del Seguro Social, no es un problema reciente, existe desde hace muchas décadas, ya esa institución ha recurrido al expediente de aumentar el aporte de los trabajadores y de la edad para tener derecho a la pensión, como vía para resolver tal situación.

Las graves implicaciones sociales, humanas y hasta morales y éticas de tan descabellada iniciativa, deberían poner a pensar a las autoridades de esa institución. Con este proceder se renuncia a realizar un análisis integral de las causas reales que provocan la insostenibilidad financiera del régimen pues la medida busca únicamente resolver la manifestación del problema y no se acerca en nada a su génesis.

También con ella se ignora la realidad socio-económica de la política laboral vigente. Ella a contrapelo del derecho constitucional de la no discriminación por razones de sexo, edad, religión, etc., premia la juventud sobre la experiencia. Lo cierto, es que, desafortunadamente, estamos en un mercado laboral desquiciado e insensible.

Si una persona comienza a trabajar a los 25 años y pierde su empleo a los 45, se puede encontrar ante dos dramáticas realidades: No encontrar un nuevo empleo pues su edad lo descalifica ante oferentes más jóvenes, teniendo así que pasar al sector informal con todas las consecuencias sociales y económicas que tal hecho implica.

La otra realidad sería que al no cotizar más al régimen de la Caja, simplemente, queda fuera de este y a menos de que logre reinsertarse en la fuerza laboral formal pierde, no solo la protección del seguro médico para él y sus dependientes, sino que también deja de tener opción a tener una pensión, por no cumplir con lel mínimo de cuotas exigidas y tener una pensión que le permita vivir sus vejez con dignidad.

Esta ocurrencia parche de aumentar aportes y de subir la edad para pensionarse, únicamente, está orientada al régimen por el régimen mismo, olvidando que ese no es más que el medio para llevar bienestar a los trabajadores y a sus familias.

Nadie discute que se debe encontrar una salida a la problemática financiera de los distintos régimenes de pensiones con cargo al Presupuesto Nacional pero esta no puede seguir siendo a costa de las personas, de los contribuyentes.

El proyecto de Ley No. 18.495, presentado a la Asamblea Legislativa, bajo el título de Pensión Consumo, es la idea más visionaria, integral e inteligente para que los costarricenses, en la vejez, puedan tengar una pensión que les permita vivir dignamente sus últimos años. Asimismo se eliminan los aportes estatales, de los trabajadores y patronos. Esto vendría a aliviar la presión de estos rubros para el Estado, las personas y las empresas.                                                        

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