¡Una poética experiencia!

El pasado 27 de abril, en el Faro de Puntarenas, muchos de quienes nos declaramos peregrinos de los ceremoniales poéticos, nos reunimos en el Primer Recital Poético Antes del Anochecer, en homenaje a los integrantes del taller literario Francisco Zúñiga de los años 90, quienes se reunieron ese día, después de 30 años, con el sanador propósito de preservar y cultivar las letras puntarenenses. Sin duda fue una actividad cargada de emotividad; maravilloso resultó ver la concurrida asistencia y, especialmente, el encuentro generacional de niños, jóvenes, adultos y adultos mayores rindiéndole tributo a la poesía.

¡Qué poética experiencia y qué alimento para el alma!, porque qué es la poesía sino el estado henchido del espíritu que dialoga en la piel misma de la existencia. Concepción de la poesía como entraña de lo cotidiano, en el sentido que le atribuía el poeta García Lorca cuando afirmaba que “la poesía es algo que anda por la calle”; pues bien, la poesía es ese “algo” que ciertamente se nutre, se desnuda, se arropa, agoniza, se regenera y se transmuta en los tránsitos cotidianos de los humanos. Así lo ha sido en todos los lugares; así lo ha sido en todos los tiempos… Y así fue como se sintió en el Primer Recital Poético Porteño.

Decía el pensador Heidegger que es poéticamente como el hombre hace habitable la tierra, y en efecto, es poéticamente como las mujeres y los hombres, con sus alegrías y angustias, sus desafíos y logros, sus esperanzas y miedos, sus titubeos y rebeliones, pueden ir a la conquista de nuevos fuegos y partos de liberación mediante la poesía.

Por eso confío en la poesía como un arma poderosa, libertaria, trasgresora, purificadora e inmortal; por eso creo en los rituales poéticos, como los del pasado 27 de abril, como un total pretexto para permitirle a la poesía adentrarse y anidarse en los tiempos y destiempos de nuestras existencias.

Un efusivo agradecimiento a los organizadores, el Taller Proyecto Literario Letras de Arena; en especial a las escritoras Elena Manzanares y Gabriela Toruño, por tanta mística, responsabilidad y pasión para llevar a cabo tan exitosa actividad.

También felicitaciones a cada uno de los escritores agasajados quienes han sabido honrar la poesía; quienes han sabido comprenderla, oírla, sentirla, degustarla, olerla, acariciarla, vivirla, en fin, amarla… ¡Honor a quien honor merece!

Ojalá Puntarenas, y demás provincias, destinen tantos esfuerzos en este tipo de actividades culturales para que se conviertan en una motivación para seguir haciendo de la poesía, como yo lo he hecho, una aventura, una manera de vivir diferente, una catarsis, una liberación…, una oportunidad de transcender, de realizarnos y, ante todo, de perfeccionarnos como humanos.

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