Una nueva oportunidad legislativa

Ante la evidente mala imagen que se ha ganado la Asamblea Legislativa a través de los últimos años, a razón de negociaciones infructuosas, egoístas intereses partidistas, diputados y diputadas que pasan sin pena ni gloria, hoy, el nuevo Parlamento cuenta con la gran oportunidad de reivindicar esa percepción negativa que se tiene del Congreso si recupera gran parte de la credibilidad que ha perdido con un trabajo integral, crítico, mesurado y comprometido.

Hacer efectivo tal propósito requiere que los actuales representantes del pueblo eviten la demagogia; recorten los gastos; rehúyan del protagonismo; aprueben, con prontitud, las leyes que más apremian para el bienestar de Costa Rica y busquen, con mística y entereza, alcanzar acuerdos con base en el diálogo, las negociaciones y el consenso en pos de la transparencia de la labor parlamentaria.

Requerimos una Asamblea Legislativa que, absolutamente, sea capaz de acercarse al pueblo; de llevar a cabo un maduro control político; de rendirle cuentas a la ciudadanía; de superar el divorcio entre la palabra y la acción y de dar solución efectiva al problema del entrabamiento parlamentario.

Aunque no se pueda predecir, con certeza, cuál será el rumbo que tomará el actual Congreso, máximo con tantas fracciones que lo componen; confiemos en que por el hecho de que ninguna fracción cuenta con mayoría absoluta y de que hay allí personas quienes han dado sobradas muestras de responsabilidad y capacidad, lleve al Parlamento a alcanzar esa credibilidad, transparencia, eficiencia y legitimidad que le están exigiendo los nuevos tiempos.

El éxito que tenga el actual Parlamento, en esta nueva etapa e cambios históricos que estamos viviendo, dependerá, en gran medida, de que el afán de las señoras diputadas y los señores diputados por incrementar los niveles de credibilidad del Congreso no se disuelva en conveniencias partidistas o intenciones politiqueras; y que, de verdad y pronto, lleven a cabo acciones positivas a favor de la Asamblea para que cada congresista demuestre, realmente, que ha escuchado, y seguirá escuchando, la voz del pueblo costarricense.

Definitivamente creo que ustedes, señores y señoras representantes del pueblo costarricense, tienen que hacer su mejor esfuerzo, en estos nuevos retos que enfrentan, para devolverle la claridad a nuestra empañada Asamblea Legislativa mediante un trabajo conjunto, que los aparte de ese escenario de la inoperancia y despropósito que, en varias ocasiones, se nos ha ofrecido.

Por ello, de asumirse a conciencia este esperanzador diálogo legislativo, lo que para algunos se ha presentado como una verdad caótica, bien podría tornarse en una realidad que ennoblezca la vida del país y la de cada uno de sus habitantes. Esa es una esperanza que todos, como ciudadanos, debemos albergar con optimismo.

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