Un modelo agotado

El bien común no puede ser tarea de unos pocos, ni verse sólo como signos que son propios de actos de filantropía. El bien común debe ser la aspiración máxima de un país que se ha caracterizado por sus valores morales, que se jacta de su bicentenaria democracia y que, además, ha exaltado la justicia y paz social como baluartes, especialmente de la segunda mitad del siglo XX en adelante.

No obstante, la coyuntura actual, reflejada por el último Informe Estado de la Nación, debe ponernos de frente a una cruda realidad: el modelo socioeconómico que se ha implementado está agotado.

En un año, apenas como una muestra de cifras en el corto plazo, se reflejó un deterioro en la mayoría de los indicadores económicos y sociales. Solo basta enumerar algunos para reflejar la situación del país: disminuyó el ingreso de las familias, la pobreza no disminuye, la desigualdad aumenta, el empleo es escaso y cuando aparece es de baja calidad.

Por dos décadas y media, no solo el Informe Estado de la Nación, sino que la realidad así lo refleja, la desigualdad es característica en Costa Rica, una desigualdad vergonzosa que dista mucho del país solidario que decimos tener.

Lamentablemente, los discursos para acabar la pobreza, terminar la desigualdad y para prometer cientos de miles de empleos, no solo se quedan en palabras, sino que además solo aparecen con fines propagandísticos electorales.

Como país, hemos de tomar conciencia de los grandes y verdaderos males que nos aquejan, que ponen a sufrir al que menos tiene y que cada vez son más nuestros hermanos que se sumergen, o que el modelo que tiene Costa Rica sumerge en la pobreza y en la indefensión.

Los pobres no son ni un botín político ni causa para hacer demagogia. El necesario empleo, la reactivación económica y el cambio de rumbo del cual hemos hablado en otros momentos, deben ser prioridad de nuestros gobernantes.

Desde luego, hay otras situaciones como la mejora de la oferta educativa, el necesario avance de infraestructura y otros que podríamos seguir contando. Todo esto, solamente para que entendamos de una vez por todas que debemos redefinir el modelo de desarrollo, el cual, o pone en el centro a la persona humana, o simplemente perderemos el rumbo y el futuro de nuestra nación.

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