Un año en la presidencia de UCCAEP.

Hace un año asumí la presidencia de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones del Sector Empresarial Privado (UCCAEP) con grandes expectativas y retos, pero también con mucha incertidumbre por el gobierno que estaba por iniciar, por una economía incierta, por las grandes pifias pasadas y el caso del cementazo.

De entrada, sabía que tendríamos un gran tema: la reforma fiscal y la Unión de Cámaras, optó por la opción más difícil y complicada pero responsable; la de apoyar la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, tomando en cuenta las distintas sensibilidades dentro de cada sector.

Por ello el 11 de junio, UCCAEP planteó ante la sociedad, el Manifiesto: “El momento de la esperanza: un pacto fiscal por Costa Rica”. Esto nos permitió de cara a la opinión pública, pero sobre todo al Poder Ejecutivo y Legislativo, indicar cuál era nuestro norte. Más adelante, nos permitiría desmarcarnos de las posiciones radicales e intransigentes del sector sindical.

En medio de toda esa confusión social y gracias a un trabajo transparente desde la UCCAEP, hoy podemos decir que tenemos una relación menos compleja con el Poder Ejecutivo, pues conformamos el Consejo Presidencial de relación con la Unión de Cámaras, lo cual muestra confianza, así como la intención de trabajar de forma conjunta y positiva.

Este proceso, también vino acompañado de una huelga de 89 días. El llamado del sector productivo fue buscar cómo resolver las diferencias, en un marco de respeto, de tolerancia y de legalidad. Lo cierto es que el movimiento provocó la pérdida de más de 138 mil millones de colones al país.

La discusión sobre el proyecto fiscal continuó y tras la noticia en segundo debate del proyecto, el sector empresarial reiteró la urgencia de avanzar en proyectos que fomenten la competitividad del país que ayuden a reactivar nuestra economía.

Desde la Unión de Cámaras manifestamos la importancia de contar con esta ley, pues constituye un paso importante, sin embargo, con esta medida no se solucionarán todos los problemas financieros de ahí que insistieramos en discutir una Ley de Empleo Público, reformas necesarias al Código de Trabajo, como lo es sin duda, aclarar uso de la huelga y servicios esenciales.

El norte del sector productivo es trabajar por un mejor país y no podemos olvidar que nuestra responsabilidad es sobre el 85% de los trabajadores de Costa Rica y podríamos decir el 100%, ya que con nuestro trabajo también se permite pagar a los trabajadores del Estado.

Como empresarios debemos seguir trabajando con optimismo, con fuerza, con determinación por este país, por los principios que nos han permitido ser un país ejemplar, ahora toca recuperar la eficiencia, eficacia y disminuir desigualdades, por lo que nos calza muy bien la frase “la historia la debemos construir, hacia adelante”.

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