Todos estamos en favor de la vida.

Sea  este un respetuoso escrito,  de un simple ciudadano, para el señor Presidente de la República don Carlos Alvarado.

Todos  sabemos  la gran cantidad  de ocupaciones, que rodean  su mesa trabajo a diario y la de sus  colaboradores. 

Nosotros los habitantes de este país, apreciamos su esfuerzo. Pero con gran preocupación,  recibimos  su constante advertencia, de introducir el aborto en nuestro país, de manera innecesaria, pues ya los mismos médicos  han dicho que, no, es urgente la norma técnica.

Señor Presidente don Carlos Alvarado:   Todos  recordamos, que el aborto, no es un acto médico, ya que todo evento médico,  es el que  se realiza con intensión de curar o evitar el sufrimiento de un ser humano, y no de acabar con su vida.

El potencial de Costa Rica, es inmenso, bien lo dice usted, pero  se  está haciendo un nudo  de odio, contra el ser humano,  en el seno materno, lo cual no va, con nuestra tradición, de respeto, valores y principios.

Sabemos, de la presión internacional en favor del aborto, una vez gestionado por las organizaciones  millonarias de los Estados Unidos  a nivel mundial, y de Asociaciones pro control la natalidad, que  existen en nuestro país, además  de la cultura de la muerte, claramente asentada, en muchos medios intelectuales.

Nos acercamos a los años de aniversario, de doscientos años de vida independiente, es importante que mantengamos en nuestro país, el respeto a toda vida humana, desde el momento mismo la de la concepción hasta el momento de la muerte. 

Los ciudadanos, no necesitamos que el Poder Ejecutivo, le haga  reparaciones mortales al Código Penal. No necesitamos una maquinaria de muerte. Ya centenares de médicos, han dicho, que no es necesaria la norma técnica. Sabemos que hay fuertes presiones por parte de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por el aborto, pero también la realidad es que muchas naciones no aceptan, acuerdos de la Corte, por no defender sus principios, como es el caso del Perú.

La batalla por la vida, está en nuestras calles, en nuestras montañas y costas, no en la salas de cirugía. Allí, se da  la batalla por la salud, por la vida. Nosotros los ciudadanos de la calle, señor Presidente Alvarado, su gobierno debe ser recordado por el respeto a la vida y a la familia y jamás por la muerte y destrucción  de un niños indefensos en el seno materno, ni la eutanasia al final de los días.

Vivamos: una vida de esperanza, trabajemos por Costa Rica; todos podemos dar un aporte a las mujeres embarazadas que necesitan apoyo. Sigamos defendiendo la vida, el derecho humano por excelencia y el mejor símbolo de esperanza de esta democracia.

También podría gustarte Más del autor

Los comentarios están cerrados.