Tiempo de reflexión y acciones

Según declaró la Organización de Naciones Unidas en 1981: “Los Estados deben adoptar medidas para hacer que la sociedad tome mayor conciencia de las personas discapacitadas, sus derechos, sus necesidades, sus posibilidades y su contribución”.
Por eso, estos días, en que se celebra la Semana Nacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad, específicamente del 11 al 17 de noviembre, debe ser un tiempo de reflexión y toma de acciones a favor de esta población pues la persona con discapacidad, como sujeto pleno de derecho que estudia, trabaja, se casa, procrea y envejece, en muchas no existe, realmente, en la vida social y política de la sociedad. Ni la misma persona con discapacidad, en muchos casos, se reconoce como tal, ya que no conoce sus derechos ni reclama la posibilidad de ejercerlos.
De ahí que, difícilmente, la palabra discapacidad encuentra relación con voces tales como eficiencia, rendimiento o capacidad; sino, más bien, con lástima e indiferencia; y cuando se hace, se toman como casos excepcionales.
El problema es que muchas veces cuando se habla de discapacidad la sociedad olvida el respeto hacia la persona. Recordemos que el individuo no es solo la discapacidad, sino que debe ser comprendido como un todo, como una persona que merece respeto y posee una propia dimensión subjetiva.

Sin embargo, para hacer más visible esta realidad, se requiere de la concientización mediante el uso de la empatía, pues a medida que las personas puedan ponerse en el lugar de sus semejantes con discapacidad empiezan a entender sus problemáticas diarias.

Se trata de tomar conciencia de lo inconsciente que se es ante las necesidades de esta población. Por ejemplo, ¿cuántas veces se dejan objetos o bolsas de basura mal puestos en la acera, o se estacionan carros en la acera como está tan de moda, sin pensar que puede ser un obstáculo para alguna persona con discapacidad?…

En este sentido, los medios de comunicación cumplen un papel importante en producir mensajes de concientización, educando a un público masivo para generar un cambio de mirada y actitud social acerca de las habilidades que pueden desarrollar las personas con discapacidad.

Además, como señalara la docente universitaria, Ana Isabel Solano: “Cuando pensemos sobre estas personas nos debemos preguntar si la sociedad los ha aceptado de forma abierta, humana y espontánea o si lo que se ha logrado ha sido a través del dolor y la humillación que ellos pagan y sufren para lograrlo”.

En definitiva, formar y tomar conciencia será una tarea de todos, que beneficiará a la interacción y comprensión de una sociedad inclusiva, tolerante y respetuosa de los problemas que, diariamente, enfrentan las personas con discapacidad.

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