Ta bueno el culantro pero no tanto

Este refrán popular aplica para el extremo en que estamos cayendo, en nuestro país, con el manejo de los llamados derechos humanos de las minorías. Por alguna extraña razón, en los útlimos tiempos, se ha desatado una corriente de pensamiento y actuación, que busca poner énfasis social y legal a las diferencias individuales propias de cada persona.

Habría que decir que existen seres humanos, con dignidades propias e inviolables, simplemente, porque estas les son dadas por su condición humana. Esto indistintante del sexo, color de piel y/o condición socioeconómica, no importa las circunstancias, siempre estaremos frente a un ser humano y como tal se merece todo el respeto y consideración.

Me parece un exceso la tendencia a dividir a la sociedad por asuntos de género, color de piel, preferencias sexuales pero aún mucho más  improcedente buscar gestar leyes que busquen eliminar cualquier eventual trato discriminatorio. Esto por cuanto nuestra Constitución Política, en sus artículos 21 y 33, señalan: “ La vida humana es inviolable” y ”Toda persona es igual ante la ley y no podrá practicarse discriminación alguna contraria a la dignidad humana.”.

Esos dos artículos constitucionales hacen innecesaria la promulgación de más leyes para garantizar, por ejemplo, el respeto a la vida de las mujeres y su derecho a no ser discriminadas en ningún sentido; tal como, que se les limite su acceso a un trabajo bien remunerado, a participar en juntas directivas y/o actividades político-electorales, así como, a tener opción real a proponer sus nombres para puestos de elección popular, por el simple hecho de ser mujeres, entonces para que no haya descriminación alguna, seria necesario hacer leyes tambien en favor de los hombres

La decisión de hacer este comentario fue motivada por la decisión que tomó la Comisión de Nombramientos de la Asamblea Legislativa, en relación a quien deberá ocupar el cargo de superior  jerárquico de la Defensoría de los Habitantes.

La citada Comisión presidida por una señora diputada, escogió entre los distintos postulantes, como aspirantes finales, a tres mujeres. Me pregunto, ¿Es que realmente no había un candidato masculino con capacidades y cualidades ciudadanas, profesionales y personales, para que pudiera haber quedado como uno de los finalistas? Llama la atención que as últimas personas que han ocupado ese alto cargo en la Defensoría de los Habitantes, precisamente, también han sido mujeres.

Concluyo diciendo que me luce interesante que los hombres que fueron eliminados por la Comisión de Nombramientos, del proceso de selección, no reclamen que se respete la ley que garantiza la alternancia de genero en todo proceso eleccionario. Esto por cuanto el caldo que es bueno para la gansa, lo debe ser también para el ganso.

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