Suiza Centroamericana.

Al caminar por los bulevares de San José, que fueron creados para que, el costarricense caminara con tranquilidad y seguridad, y los conductores por lógica, se toparan con más presas en una ciudad capital  disfuncional, congestionada por la falta de voluntad política y planificación, el costarricense se ve en la incómoda y penosa necesidad de esquivar artículos de toda índole, de venta a la libre en el suelo, entonces surge la interrogante, ¿para quién y para qué, fueron creados los bulevares?

Hoy de moda la palabra “inclusivo”, término que aparenta abrir puertas de igualdad, oportunidades y derechos, ¿igualdad para quiénes?, no hay suficientes empleos para los costarricenses, principalmente para las personas de 35 años en adelante.  Sólo el Ministerio de Trabajo no ve  la proliferación de  sub empleos que alcanza cifras alarmantes, llámese sub empleo las contrataciones laborales, donde las personas  trabajan, por la mitad del salario mínimo, sin garantías, como el seguro social, vacaciones, aguinaldo, horarios excesivos y  otros ilícitos.  De hecho, no es inclusiva la cobija del bienestar social para los costarricenses.

La flota vehicular aumenta, la infraestructura vial más deteriorada, obsoleta y estancada, no sé en este tema, adonde encaja la inclusión, quizás sólo para cobrarle al pueblo, la inoperancia del estado, al decretar como solución brillante al caos vial, bajar placas, cobrar multas y esperar que un milagro solucione un problema que vergonzosamente en nuestro país, es el más grave de Centro América.  Sin mencionar la pregunta que hacen los extranjeros, cuando les decimos, vamos a ingresar a la autopista para ir a la playa, al llegar a la playa, los extranjeros preguntan, ¿cuál autopista?, claro se pagó peaje, como si fuera una super autopista.

Costa Rica adolece del desorden, desaseo y el descuido imperante en la ciudad capital, pésima imagen proyectada al mundo, se carece de fuentes de trabajo para miles y miles de costarricenses, los sub empleos y el comercio informal es incontrolable, no se cuenta con mecanismos para controlar la evasión fiscal y el contrabando, los lentos trámites burocráticos entorpecen, la inseguridad ciudadana es mayor, los carteles de la droga anidan en nuestro territorio, la corrupción no respeta, los robos millonarios al patrimonio nacional empobrecen al país.  Costa Rica dejó de ser  “la Suiza Centroamericana”.

Lo anterior producto de malas y permisivas administraciones que, hoy ponen contra la espada y la pared al pueblo, frente a un combo fiscal, donde los costarricenses doblan rodillas para que la justicia se cumpla y el rico pague como rico y el pobre como pobre.

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