¿Somos responsables con nuestros hijos?

Todo padre o madre dirá que ama a sus hijos, pero, como decimos comúnmente, más valen los hechos que las palabras y una forma de demostrar ese amor, es actuando con responsabilidad.

Durante las últimas semanas los medios de comunicación de nuestro país, han informado sobre gran cantidad de niños quemados, ahogados, víctimas de accidentes en el hogar y en sitios de vacacionar, incluso recientemente, el Hospital Nacional de Niños reporta un aumento en los casos de diarrea y entre las causas, los médicos señalan que a veces las familias salen a pasear y los padres no velan por las comidas que los menores ingieren.

Diciembre se marcó como un mes en que dolorosamente la tradición de los tamales envió a varios pequeños al hospital y hasta acabó con la vida de un niño de tres años y el periodo de vacaciones ha llevado sufrimiento a muchas familias, por el ahogamiento de sus pequeños.

Cuando vemos esa serie de hechos lamentables que ocurren a los menores, estando bajo el cuido de sus progenitores, ponemos en duda si en verdad somos padres responsables y nos preguntamos, ¿Qué está sucediendo? Realmente, estamos capacitados para criar o simplemente los niños vienen al mundo por accidente, por un acto de irresponsabilidad que seguimos perpetuando con acciones como descuido, indiferencia, abandono y hasta agresiones.

Es el momento de retomar este tema como sociedad y responsabilizar directamente a los padres y madres como los encargados del cuido de sus hijos, no son las instituciones ni otras instancias las responsables, ellas coadyuban, pero no relevan en ese papel al papá y la mamá.

Me llama la atención escuchar en las noticias el llamado constante a los progenitores a ser más cuidadosos y prevenir, pero no solo es una sugerencia, es un recordatorio de la obligación que tenemos como padres y cuidadores, y que en el caso de que suceda un hecho lamentable, (como ha ocurrido) y se compruebe de parte de las instancias correspondientes que fue negligente, se dé el castigo penal correspondiente.

Nuestros hijos, son seres humanos en desarrollo, dependen de nosotros, su bienestar está en nuestras manos, y un descuido puede rayar en la negligencia y en un dolor irreparable.

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