Si Dios quiere, que pase pronto esta violenta plaga

Los costarricenses, ya no tendremos el mismo país, que teníamos hace algunas semanas. Muchas empresas estarán en serias dificultades económicas, la mayoría de las escuelas habrán perdido su vigor inicial, la salud de muchas personas se ha deteriorado, y lo más delicado, el turismo, nuestra potente empresa verde está en cero. Junto ello la industria de la aviación, por el cierre de fronteras nos tuvo que abandonar, todo cual indica que tenemos que resucitar este país. Todos debemos hacer lo imposible por colocar en capacidad de creatividad, trabajo y liderazgo a todo el país.

La historia, madre de todas las experiencias, nos dice que siempre, que han existido grandes tragedias, Costa Rica ha sabido salir adelante. En plena peste de la polio, un hombre el Doctor Carlos Sáenz Herrera junto con un distinguido grupo de médicos, levantó el Hospital Nacional de Niños, que hoy es ejemplo intelectual y médico de salud para toda región.

El  gran reto de justicia social está ante nuestras puertas. ¿Cómo podemos hacer para poner de pie, a los miles, que han perdidos pequeñas empresas, a los trabajadores que han queda cesantes o aquellos reciben un ingreso parcial? ¿Cómo dar alimentación, techo y trabajo y cómo regenerar el comercio internacional? Son temas claves de la agenda nacional.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta, es que el pesimismo, no nos ayudará. Todos tenemos que llenarnos de esperanza, de mucho trabajo, de buen entendimiento, sabiendo que, en esta etapa de Costa Rica, requiere una nueva mentalidad de servicio de todos.

Será un titánico esfuerzo público-privado, en donde todos, todos, tenemos que poner la mano en la carreta, para sacar el país adelante, con modernidad, iniciativa y sin reclamos pues esta es la hora de Costa Rica, no es otra hora, es el momento de una verdadera e impostergable unidad nacional, es que simplemente, no hay de otra.

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