Sembrar un árbol de manzana

El otro día, con motivo de la celebración del día de la madre, conversaba con mi señora madre sobre la situación del país. Los vaivenes que hemos tenido han sido producto de la falta de previsión y de ahí surgió un comentario de los más brillantes que he escuchado: quien siembra un árbol de manzana hoy, sino tiene empleo ni fuentes de ingreso mañana, al menos no se morirá de hambre porque comerá manzanas.

Quien va por la vida sembrando semillas de árboles frutales, aunque no coma de esos frutos, definitivamente ayudará a otros. En Noruega, por ejemplo, las personas recogen las manzanas, las empacan en bolsas y las cuelgan a las afueras de sus casas para que quien pase, tome una bolsa y se la lleve. ¿Pasaría lo mismo en Costa Rica?

Lamentablemente, me temo que no sería así. Basta con viajar en un tour de esos de excursiones para verlo. Tuve el desagrado de ver a compatriotas en otro país, en un hotel de renombre, tomar toda la comida del desayuno, meter en mochilas panes, huevos y manzanas, dejando todo pelado e irse como si nada; el resto de los huéspedes quedaron sin desayuno, porque unos angurrientos se lo llevaron todo.

Los suecos parten del hecho que para que yo esté bien, mi prójimo tiene que estar bien. De nada vale tomar todo el pan y huevo adicionales, como el más miserable, a sabiendas de que los demás se van a quedar sin comer, y luego pretender sonreír y hacer como si nada pasara. Esto aplica a muchos pensionados de lujo, que no cotizaron para las pensiones que tienen; el que no hace la fila, el que ve algo malo pero no tiene las agallas de ir a un juicio a atestiguar, aunque es una obligación moral de todos el contribuir a establecer cortes de justicia eficaces y así un sinfín de situaciones donde se miden a las personas por pensar de una forma, decir lo que piensan y actuar así.

Si todos sembráramos un árbol de manzana, o árboles frutales, no habría tanta sequedad, habría más sombra y el hambre disminuiría considerablemente.

George Clason, el autor de “El Hombre Más Rico de Babilonia”, un libro clásico de finanzas personales, dice que hay que guardar el 10% de lo que se recibe porque así se genera la riqueza. ¿Qué pasaría si todos sembráramos un árbol frutal? ¿Cuánta riqueza no se generaría si quien tiene hambre toma una sola manzana y luego las semillas de esa manzana las saca y siembra otro árbol más?

Para que yo esté bien, mi vecino tiene que estar bien, así el pueblo está bien y el Estado está bien. Esa, estimados radioescuchas es una de las características que deberíamos de buscar en un líder de la política.

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