Radiografía de un pueblo y sus gobernantes.

La información verdadera de la situación del aparato burocrático de Costa Rica en materia fiscal que afecta directamente a cada costarricense, se ha filtrado, la verdad  por cierto grave y los motivos que la provocaron, que a pesar de la resistencia y el ocultismo de los voceros estatales y los grandes medios de comunicación, cobijados con la misma cobija, cuya misión era informar al pueblo únicamente lo que les convenía, al ocultar una verdad que bajo ninguna circunstancia les servía llegara a oídos del pueblo, pueblo que en definitiva es el que tarde o temprano pagará los enormes desaciertos de los gobernantes, los evasores y privilegiados con diferentes disfraces y la corrupción.

Es del conocimiento popular que el estado debe reducir su tamaño, ser eficiente y   honesto.  Ya es hora qué nuestros gobernantes y poderosos le den vuelta a la pirámide tradicional, donde el pueblo siempre abajo con el peso de los desatinos, el enriquecimiento ilícito de funcionarios del estado, empresarios, organizaciones y la mafia, que    lucran con el subdesarrollo y las necesidades del pueblo, sentados en la cúspide de la pirámide.

Ese dar vuelta a la pirámide es modernizar el estado, mediante el cambio de esa mentalidad retrograda, donde los gobernantes y poderosos están arriba, el pobre y la clase media abajo enriqueciendo a los de arriba.

Ese dar vuelta a la pirámide es ubicar a los gobernantes abajo de la pirámide, como soporte solidario y facilitadores del progreso equitativo, sano e inclusivo de toda la nación.

Ese dar vuelta a la pirámide es que, el estado trabaje desde las bases de la pirámide con mística, los empresarios paguen los tributos que les corresponde, eliminar los privilegios, erradicar la delincuencia en todas sus nefastas manifestaciones y por ende que la clase media y los pobres contribuyan en la medida que corresponde, es la única forma de lograr en Costa Rica una verdadera justicia social y equilibrio económico.

Todo lo anterior resume los tecnicismos del Banco Central, La Contraloría de la Republica, del Fondo Monetario Internacional y demás entes financieros nacionales e internacionales que miran con alarma la crisis del estado.

La intransigencia, los intereses creados y la falta de sentido común, no son los instrumentos para solucionar el grave problema por el que atraviesa Costa Rica.

Con todo respeto señor Presidente, señores Diputados, representantes laborales, se sabe de donde proviene la enfermedad, se sabe cual es la medicina, tengan el valor y la honestidad de curar a Costa Rica.

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