Que no nos roben la democracia

Los últimos eventos de corrupción que están siendo investigados por la Fiscalía General de la República están señalando responsables de actos que atentan contra todos los costarricenses, que probablemente produjeron cuantiosas pérdidas materiales,  y que acarrearán las consecuentes sanciones legales.

Sin embargo, ese daño no ha sido perpetrado solo a los intereses económicos de uno o más bancos del Estado, y con ellos a los de todos nosotros.  Lo cierto es que se han expuesto actuaciones reprochables de funcionarios públicos del más alto rango, materializados en contubernio de intereses con algún mal llamado “empresario”, que lesionan con mucha mayor gravedad valores más altos y significativos, minando nuestra confianza para asestarle un golpe a la democracia.  Pero ese robo intangible de fe, no se puede, ni se debe permitir!.

Nuestros valores, la libertad, la solidaridad, y el respeto por las instituciones democráticas fueron forjados con mucho trabajo y sacrificio.  Pero ese esfuerzo se debe nutrir permanentemente de la esperanza en un mañana mejor para todos los que tenemos la dicha de vivir en este país.

Hoy más que nunca debemos salir a luchar por lo que no nos puede robar un grupúsculo corrupto al que hemos dejado empoderarse.  Son personas que no representarán a los miles de buenos y honestos costarricenses, ya sean empresarios, trabajadores, estudiantes o servidores públicos. No podemos pagarle a la patria que tanto nos ha dado con la moneda de la indiferencia.  La esperanza, no nos la van a quitar!!!  Cuantas veces sea necesario, volveremos luchar por nuestra democracia.  Pero nadie más que nosotros mismos, va a venir a salvarnos.

Tenemos derecho a sentirnos indignados, dolidos y enfadados, pero jamás podemos ignorar los retos que enfrentamos. Con serenidad, y la sapiencia que caracteriza a nuestro pueblo, dejemos que las instituciones democráticas hagan justicia de conformidad con la ley.  Aquél, será asunto de Fiscales y jueces.

Usted que escucha este comentario, tanto como yo que lo escribo, tenemos junto a los demás un potente instrumento de lucha y sanción: nuestro voto!.  No lo desperdiciemos!, No permitamos más engaños!, No dejemos que sigan haciendo experimentos!, No dejemos que quienes abusan de el poder, tomen las riendas de nuestras vidas! Ni dejemos que el miedo, decida por nosotros!.

Me niego rotundamente a creer que la desesperanza será la tónica de esta campaña política. Quiero ver de nuevo las banderas ondear en las casas y en los carros;  verlo a usted y verme a mi sonreír celebrando la fiesta cívica que impresionó al mundo entero. Eso no nos van robar jamás,  nos pertenece a todos, le pertenece a mis hijos y también a los suyos.   Votemos pensando bien en las consecuencias de nuestra decisión. Salgamos a luchar por nuestra democracia, como lo llevamos en nuestra naturaleza: con alegría, con respeto los unos a los otros,  con la esperanza inquebrantable de que si se puede, y de que por este país vale la pena esforzarse!.

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