Proceso democrático

El próximo domingo 2 de febrero de 2020 se realizarán los comicios para elegir alcaldes en todos los cantones del país. Esta elección es de trascendental importancia. Es un fenómeno local en el cual las banderas cuentan mucho menos y las personas y su liderazgo mucho más.

Los alcaldes son quienes lideran   los gobiernos de la localidad para la cual son electos. Ellos son trascendentales para cuidar los recursos y los dineros de cada cantón. Son la primera, y cuidado si no, la mayor barrera para preservar los recursos de ser desperdiciados, de ser invertidos malamente o de ser gastados de manera errada y corrupta. Los alcaldes son los vigilantes, los guardianes de sus comunidades. Pero hay que elegir a los adecuados, a las mejores personas, a los mejores de los mejores. El sistema democrático comienza aquí en la base.

La descentralización del poder permite la atención más efectiva de los problemas comunales y la participación cercana de la comunidad en el diagnóstico y seguimiento de las soluciones dadas por los consejos municipales y los alcaldes a sus problemas.

El gobierno local a su vez permite que la comunidad, conociendo a las personas que van a dirigir y solucionar sus dificultades, elijan a los mejores  y sepan separar a los corruptos y a los inútiles de esos gobiernos. No hay excusa para una comunidad que tiene por vecino a un alcalde, que conoce a su familia y de manera clara a su trayectoria, que elija  para dirigir el gobierno local a una persona inconveniente, conocida por ser vagabunda o sinvergüenza. En ese ámbito local se conoce bien a quienes saben, trabajan, no roban y son ejecutivos.

Un tremendo vicio ha afectado tradicionalmente esas elecciones  y es el abstencionismo. Muchas personas siguen a su vez votando por el color de la bandera partidaria y no por las cualidades y destrezas de las personas que están eligiendo. Los ciudadanos de los diferentes cantones han mostrado en el pasado poco interés en la elección de sus autoridades locales. El abstencionismo es alto y a su vez la discriminación entre los valiosos y los peligrosos aún no es suficientemente rigurosa.

Deseo instarlos a todos a interesarse más en los candidatos a alcaldes y en la constitución de los Consejos Municipales de sus comunidades. Criticar no se vale sin haber participado. Criticar a quienes pudimos votar en contra pero no lo hicimos carga una responsabilidad muy pesada sobre los hombros de  esas personas que no la asumieron cuando se debió asumir.

A ser responsables. A cumplir con el país. A elegir a las mejores personas. A ayudar a los electos de manera continua y decisiva.

Que viva siempre Costa Rica.

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