Patria y patiar

Cada quien las coloca como le dé la gana, lo cierto es que Patria y patiar tienen seis letras y ahora que nace el mes que supuestamente dedicamos a honrarla, algunos lo que hacen es mancillarla.

La patria es un cuerpo vivo, cada uno de quienes la habitamos somos una célula y cuando estas se comportan de manera anormal, producen cáncer, si el mal se agrava se extiende por todo el cuerpo, una metástasis no pocas veces mortal, hemos visto desaparecer muchas naciones.

Costa Rica es joven, tiene menos de 200 años, que en la vida de una nación representa la adolescencia, con todos los contrastes de esta época convulsa, hasta el momento, con los naturales altibajos ha sido bien criada, sus padres, desde muy niña, se preocuparon por darle alimentos esenciales, proveerle educación y salud, esto ha permitido el desarrollo de su cuerpo, conformado por múltiples genes, provistos por una mezcla de inmigrantes de Asia, América, Europa, África y los indígenas como primeros habitantes.

En el mes dedicado a la patria la encontramos en una encrucijada, el dinero por distintas razones no le alcanza, está endeudada, alimentar a su prole de casi cinco millones, no es tarea sencilla.

En esta inmensa familia hay de todo, a algunos les ha ido mejor y están bien afincados, hasta tienen pensiones de mucho dinero, pagadas con el sacrificio de todos, hay quienes consiguieron trabajos estables en las instituciones provistas por la mamá, pero les duele el bolsillo para aportarle a su madre, otros como los hijos pródigos de la parábola cristiana, desearían al menos la comida que se le dispensa a los cerdos.

La Madre está meditabunda, triste, pensativa, sabe que tendrá que salir adelante con sus hijos e hijas, homosexuales, bisexuales, heterosexuales, ladrones, drogadictos, profesionales, obreros, ilustrados, analfabetos, al menos quinientos mil de sus frutos tienen alguna discapacidad, otros desempleados, viejos o enfermos; así como son, los ama, quiere el bienestar de todos, a fin de cuentas así son ellas, dadivosas, magnánimas, cariñosas, provistas de un inagotable amor.

Algunas de sus criaturas la quieren patiar, ciertamente son las mismas letras, pero olvidan que su nombre es Patria y tan solo desea se medite esto en el mes, que en virtud de su nacimiento se le dedica.

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