¿Para qué?

Don Pepe Figueres, el personaje político más influente en la segunda mitad del siglo XX acuño la frase: “¿Para qué tractores sin violines?” fue el grito del patriarca frente a la deshumanización de quienes se desviven por el tener y se olvidan del ser, esa parte del espíritu que se recrea en el arte como una de las más sublimes manifestaciones humanas, fue eso que alentó la llegada del “Macho” Gerald Brown, recientemente fallecido e iniciar así su otra gran revolución enraizada en la cultura como epítome del ser humano.

Duele ver como las obras artísticas en espacios públicos lucen el abandono y la desidia, manifestación que la batalla la está ganando el tener ante el cada vez más menguado ser.

La pérdida de una vida humana en la rotonda de las Garantías Sociales, en la carretera de circunvalación, es un nuevo capítulo que deja en paños menores la indolencia y el desprecio hacia el arte, la obra del maestro y premio Magón Olger Villegas, quedó mutilada, posiblemente correrá la suerte del Monumento al Agricultor del gran Francisco “Paco” Zuñiga, por mucho el más universal de los gigantes de la plástica nacidos en el terruño, quien terminó afincado en México donde sus imponentes obras se ubican en las principales glorietas del suelo mejicano.

Don Paco es quizá el más irrespetado de nuestros artistas, su obra alegórica al doctor Rafael Ángel Calderón Guardia, el Reformador Social, padre del Seguro Social y de las Garantías Sociales fue vilmente manoseado, el conjunto escultórico originalmente ubicado frente al Hospital México se componía de varios elementos, entre los más destacados, la pirámide inconclusa como símbolo de la obra del eminente galeno, paradójicamente durante el gobierno de su hijo se desfiguró la obra de Zuñiga, arrancaron la efigie del benemérito, hoy reservorio de cuitas de paloma en las inmediaciones de las Oficinas Centrales del Seguro Social.

El monumento al Agricultor fue víctima del vandalismo y la desidia, la escultura “Manca” a la que me referí hace años en diversos medios de comunicación, está el en patio trasero del museo de Arte Costarricense y su restauración es una suerte de Torre de Babel donde nadie se pone de acuerdo, el conjunto se componía de una enorme semilla, hoy embadurnada de grafitis en las inmediaciones del aeropuerto internacional Juan Santamaría y una fuente que proyectaba la imagen de una imponente familia campesina.

¿Para qué obras de arte en espacios públicos si son avasalladas por el tractor de la desidia, la indolencia y la incultura?

También podría gustarte Más del autor

Los comentarios están cerrados.