Oscuros nubarrones se ciernen sobre la Patria

Los recientes acontecimientos en el Poder Judicial, donde ya hace un tiempo, un magistrado recién nombrado, la Asamblea Legislativa le anula su nombramiento, debido a serias acusaciones de que no actuó de manera transparente y diligente.

En días recientes, surge una nueva situación que compromete al Poder Judicial, cuatro señores magistrados de la Sala Tercera son amonestados. Esto producto de una investigación realizada por el magistrado Román Solís Zelaya, según una nota periodística de La Nación, el magistrado Solís calificó como ‘grave’ la omisión de un análisis de llamadas telefónicas del OIJ, que hicieron los altos jueces, por un presunto tráfico de influencias.

La Corte Plena decidió sancionar a los señores magistrados de la Sala Tercera con una amonestación escrita. Esta sanción despertó el malestar de diversos sectores; según la misma nota periodística citada; la Presidente de la Asociación Costrricense de la Judicatura (Acojud), Adriana Orocu, manifestó su preocupación tras el fallo, aunque advirtió que no lo conoce a profundidad.

Indicó la señora Orocu en esa oportunidad: “La deliberación no es secreta, pero no sabremos cuáles fueron los que votaron de una u otra forma, porque eso sí es secreto. Sin embargo, sí le puedo decir que hay una sensación incómoda dentro de todos los funcionarios del Poder Judicial (…), hay un sentir colectivo de desencanto sobre lo que está pasando, los que están cuestionados en este momento, es la magistratura no los casi 13.000 funcionarios».

Por otro lado, está la crítica situación de las finanzas públicas y la insuficiente y además muy injusta propuesta para abordarla: El Plan Fiscal, esta iniciativa, prácticamente, le carga a las clases bajas y medias las consecuencias de una Administración Pública y Estatal, que por décadas, la evidencia empírica deja al desnudo que no ha sido casi en nada -para no decir en nada- ni eficiente y mucho menos eficaz.

Pareciera ser que este último asunto, en el Poder Judicial, fue la gota que derramó el vaso, pues existe una gran indisposición, en una parte importante de la ciudadanía, parece muy  indispuesta pero no solo por lo que está pasando en el Poder Judicial; sino con casi todo el aparato estatal. Esto se manifiesta claramente en las redes sociales, no son pocos quienes indican que prácticamente es casi en todo el Estado, donde nada responde transparente y oportunamente a las expectativas de la ciudadanía sobre él.

Aunque el panorama es lúgubre, y no quedarnos en la crítica por la crítica, todos los costarricenses debemos unirnos, para juntos superar las difíciles circunstancias que nos amenazan pero hacerlo de forma inteligente y en estricto apego a nuestro Estado de Derecho; no hay de otra.

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